Tuesday, March 04, 2008

Ensayo ricotero no redondo


"¿De qué año es una banda, de qué año es un disco? Oktubre, por ejemplo, debe sonar muchas más veces por día hoy que en 1986; y “hoy” se anima a referirse tanto al presente de escritura como al que sea de lectura. Criterio: lo que sirve para pensar la vida está vivo.
Patricio Rey sirve porque es una experiencia que -como define Casas a los clásicos- instaura ella misma los parámetros desde los que puede pensársela. Una experiencia como esta, singular –es decir que se manda sin saber nunca del todo qué carajo está haciendo-, para ser, inventa. Esos inventos sedimentan en el entorno; nutren el campo de representaciones extendiendo la frontera de lo posible. Sirven. Como si segregaran un principio activo, Los Redondos, que este ensayo intenta sintetizar..."

Sigue acá el texto que escribimos con Pato para EEV




Thursday, February 21, 2008

Meta, meta

"Tal vez la vida era esto, y no está nada mal. Amigos que uno ama, amores que uno ama y un amor al amor. Proyectos que uno ama y sueños... sueñitos. Y amor al sueño de soñar."

(Para la Luna sacafichas)

Tuesday, February 05, 2008

Lecturas

"Es uno de esos libros donde el autocastigo y el sufrimiento redimen, ya no a la manera cristiana, pero sí ante la vista de los otros: en esta cultura de la autopromoción, despreciarse otorga credibilidad."

"...precisamente por ser las verdades de siempre, como dice Alonso, deben ser revisadas, reformuladas, transitadas de nuevo (sobre todo por lo de nuevo), cualquier cosa salvo dadas por obvias."

[Sobre El discurso Vacío, de Mario Levrero]

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"La densidad literaria que lo hace distinto es justamente la magnitud con que logra que se sienta todo lo que no sucede, es decir que instaura un modo de ser de los sucesos –sucedan o no. En ese sentido ejerce lo que decía un colega y compatriota suyo, muerto ya: que el arte sea la inminencia de una revelación que nunca se realiza."

[Sobre Tantas noches como sean necesarias y su autor, Ricardo Romero]

Saturday, February 02, 2008

Gracias, Sago [reloaded]

¿Qué hacía, de dónde venía? Imposible recordar: las puertas de la noche disuelven el pasado. Y aunque todavía no lo reconocía, las puertas de la noche embadurnaban su perspectiva con el ánimo inevitable del día siguiente, signado por un cumpleaños que por primera vez no se cumpliría, signado por la imposición calendaria de una falta. Había que llegar hasta el día siguiente, y acaso por eso el recuerdo empiece en las puertas, las puertas del bar de Petuco.
El vodka, en chupitos transpirados (impregnados de niebla congelada), remite a Rusia pero sabe calentito. No podía esperar al día siguiente porque su advenimiento desesperaba. Dos, tres, cuatro tiros de calor helado; los tragos hacen pasar el tiempo mejor que los relojes, esto lo escribí ya en otro lado, es preferible construir una secuencia temporal ligada al cuerpo en vez de contemplar la tiranía del reloj, inmóvil en su movilidad preestablecida. Pero no lograba buen ritmo: habitaba desesperadamente la desesperación. Seguir bebiendo era a la vez demasiado lento y demasiado violento; necesitaba otra cosa, necesitaba un golpe dócil para poder contemplar mi desesperación como Dios manda. ¡Mi querido Paraguay! Pero un llamado telefónico tras otro fueron chocándose con la carencia, nada, nada, nada.
“¿Puede alguien decirme me voy a comer tu dolor, y repetirme voy a salvarte esta noche?”, pensaba con los dientes apretados, maxilares henchidos, cuando llegó Sago. Desde el fondo apenas visible de sus ojos -que sonreían con la misma delgada horizontalidad que su boca-, pregunta taimado “¿qué pasa, man?”. Necesito un favor, Sago. Me dijo tomá, esta es la llave de mi casa, entrás, subís, abrís la heladera y sacás lo que precises; anotá la dirección (nunca había ido).
Era cerca, sobre todo en bici. Tanta generosidad –ni siquiera “me abrió las puertas de su casa”, directamente me dio la llave- contrastó con mi necesidad narcótica, dando como resultado algo familiar a la culpa, un arrepentimiento resacoso anticipado.

Pedaleé fuerte, fuerte, para no repensar qué carajo hacía. Pedaleé buscando la velocidad que alcanzara una inercia que se transformara, ella y ya no yo, en la causa de mis actos. Pedaleé al mango por mi desesperación; mis piernas estaban frías y acusaron doloroso recibo. Los muslos comenzaron a desnudar su fragmentación, esfumándose la ficción maciza de funcionamiento conjunto de sus fibras. Los músculos se separaban en mechones con dolencias autónomas: me dolía una veta, luego otra, me pinchaba la cara externa de la gamba derecha y el muslo se me entumecía hasta ponerse rígido como caño metálico, pero frágil.
El dolor físico, y más aún la certeza de que era suficientemente agudo como para sobrevivir la noche y hacerse presente al día siguiente, me tranquilizó un poco. Eran medianoche y tenía que levantarme a las 7:30. Obviamente al volver al bar pediría otro shot de vodka helado para arrancar a mi casa pedaleando con el cuerpo calentito y fumando el porro de la bondad de Sago, de mi desesperación calma y de la aniquilación certera de la energía del día siguiente. Gracias a Dios, el infierno se ponía encantador.
Frente a los ingredientes de una dura resaca asegurada, caí en la cuenta, recién ahí con lucidez, de que ya de antemano iba a ser un día difícil, aún sin los ingredientes que estaba dispensándome. Yo no estaba más que acoplándome a lo que forzosamente sucedería, subiendo por motus propio al tren de la Historia (como Perón). Venía un día sin lugar para mí, sólo para mi dolor. Y por eso como pocas veces digo gracias, gracias Sago, porque nada peor que una depresión no autogestionada.

Thursday, January 31, 2008

Rockeros de Nazareth

Janis Joplin y esa troupe de rockeros (Ricky Espinosa...) que se sacrificaron viviendo todo el tiempo en carne viva años fatalmente breves para que millones podamos darle lugar en nuestras vidas templadas a la desesperación dosificada.


No que ellos lo hayan pensado así; que así funciona.

Todos los días se aprende algo

En la montaña el ladrido perruno es ruido urbano. Estoy en la cima de una montaña relativamente pequeña que forma junto a otras una “cadena cimosa” (el filo de las montañas lo llaman, creo). Se ve desde aquí un gran panorama de picos: los Andes, carajo. Aunque la perspectiva no es tan “cimosa” porque el frondoso bosque que me contiene impide el ahínco visual.
En esta cima, muchos elementos. Unos pajaritos muy veloces y ágiles, que parecieran Elfos dejando al colibrí como Hobbit. Chiflan, tecnológicamente. Se oye a lo lejos de pronto un ruido de catarata, pero no es agua: es la montonera del viento. Se acerca –crece- el tronido y, en un efecto dominó que se avecina colosalmente, los árboles agítanse como en grado ocho de la escala.
Sobre mi cabeza giran aguiluchos. La juegan de guapos con alas de planear. Chillan fuerte mas con pereza.
Y en esta montaña de mierda me pregunto cómo la selección natural –segunda en rango detrás de la Nacional- decanta en tan profusa variedad de pinches.
Canción de mina insoportable.
Y ahí de nuevo la cascada. A veces se oye a lo lejos y se acerca pero pasa por el costado; el viento, como el agua, esquivando las alturas. Pero otras me revira los techos y los árboles del bosque lloran sus babas a grito pelado.
Muy lejano, en un rincón del atrás, se deja sentir cada tanto el obstinado motor de algún auto. O ladridos de perros. Ruidos de la ciudad.
Me vine a la montaña porque Mahoma está de fiesta.
Me voy con el hueso en la mano.
Me voy con un recuerdo de la faena que no realicé.

Tuesday, January 29, 2008

Palabras de salud (extracto)

"Pero perá, es sano estar un poco enfermo. Desconfiemos de las salidas higiénicas frente al sinsentido de la vida, Fede dixit. Por otra parte y como decía Lewkowicz, quien consideró suicidarse es más dueño de sí, porque ahora vivir es una decisión, no una inercia. Además, cortala con insistir en que no podés hacer cosas de la calidad que percibís en productos ajenos. ¿Quién te creés que sos vos para saber lo que no podés hacer, lo que no podrás? Pensar que podés pre-cononcer los límites de tu potencia no es de baja autoestima: es soberbia. Tené la humildad de admitir que no sabés lo que podés, la humildad de probar, la humildad de confiar.
Y brindaremos, por las victorias habidas y por haber, pero sobre todo por las buenas derrotas."

Sunday, January 27, 2008

Luca, cadáver exquisito del rock


Este mundo no puede ser del chiste y de la tragedia, pensaba Macedonio, y Luca Prodan sería un intento de refutarlo. El documental sobre su vida muestra un genio enfermo que incinerándose hasta morir iluminó las vidas de su entorno; el mito de Luca condensa la tensión erotanática de la cultura joven. En Luca la risa es disposición fenomenológica y la tristeza su frustración, pero la risa también como autosuficiencia y la pena como apuesta de trascendencia.

[Aquí el artículo -publicado en Debate- completo.]

Sunday, January 20, 2008

El accidente

[Presentado en los Villancicos Vrutales II]

Al día siguiente, lunes, entrevistaba al escritor Marcelo Cohen. Me había leído las setecientas veintitrés páginas de su última novela y estaba muy pendiente de esa nota. No por eso me había perdido, la noche anterior, sábado, la fiesta que festejaba el cumpleaños de Miguel y la primavera. Esa noche de sábado fue la primera noche de mi temporada en terminar de día, con el sol de un domingo muy esperado. Porque entre la fiesta y Marcelo Cohen, jugaban Boca River. Si no hubiera sido por el partido, dormía hasta que la cabeza no doliera. Pero, pero...
Pienso: la hago bien, me levanto un rato antes y voy al bar temprano, así engancho mesa seguro, de paso llevo materiales para trabajar sobre Cohen, fotocopias de antiguas notas, algún libro; tomo café doble y le pongo el pecho a la resaca.

[El relato completo]

Thursday, December 27, 2007

¿La tecnología a nuestros pies?

El discurso tecnológico se vende con éxito como vanguardia de lo social, y logra un gran poder modelador sobre el bicho humano. En el mercado argentino, por ejemplo, hay un modelo de “zapatillas inteligentes”, que regulan automática y constantemente la presión del acolchado sobre el pie. Dos sensores electromagnéticos miden, cada 20 milisegundos, la presión de la pisada; envían el dato a un chip ubicado en la entresuela, que lo compara con la presión óptima (predeterminada al estrenarlas mediante un par de botones) y, en función de esa evaluación, ordena a un micromotor que realice las correcciones necesarias, ajustando o aflojando. ¡Atención, dolores de espalda y rodillas, tienen los días contados! Evidentemente, un paso revolucionario del producto. Pero el paso forma parte de un andar más amplio y deja ver su dirección.

[Sigue]

El cybercafé de la esquina

De madrugada es el momento en que más se nota la cantidad de cybercafés que atestan la ciudad. Sobre todo desde la casi extinción de los kioscos 24 horas a expensas de la prohibición ibarrista de vender bebidas (alcohólicas). Cuando aparecieron a montones, los cybers fueron vistos como un caso más del género otrora ejercido por los parripollos y las canchas de paddle. Pero la moda no es tal si permanece, y hay un mundo en los cybers. O miles: las faunas varían por lugares y por horarios, y el mosaico social es tan amplio como pueda pensarse: serios ajedrecistas vía web, pornografílicos compulsivos, esforzados laburantes a distancia; de todo, incluyendo los indevelables. Cada uno en su mambo, todos comparten el dispositivo material de realización de prácticas...

[Sigue]

Thursday, December 13, 2007

Seguro que no sé

Calvos adoquines, zen,
emergen del oscuro
reflejan el alumbrado
en sus cúpulas:
desparejas,
separadas protuberancias
nalgas deformes pero
todas paradas duras.

Grietas entre ellos;
no grietas: canaletas
negras caos,
delta de sombra,
suelo inalumbrado,
invisible. Adoquines, y sobre debajo:
fe.

A Pato, a Fede, a Liber.

Monday, December 10, 2007

BASES DEL CICLISMO COMO PENSAMIENTO URBANO

1. Cara de roce con lo real
2. Gnoseología geográfica urbana
3. Relación con uno expandido
4. Propuesta de tiempo; política
5. Casco y la estética de la ciudad: definición.
6. El casco y la invisibilidad del porro
7. Cromañón como la falta de ciudado de sí