Monday, April 21, 2008

Hay Juntada

Coetáneos

Vivimos en un lugar muy, muy raro, que llena el culo de preguntas. Acaso nos una el espanto, pero no despreciamos causas si logramos alegrones.

Este jueves 24 harán gesto de la confianza:

- Burkart y Aguirre, surf altruista sobre los Perrumanos
- Alonso Crooner y Blood Pezzola en el flujo musical
- Martín "el humano" Lipzsyc con caprichos de la indumentaria

- Mucho más que por si acaso, anti-amenizarán los Mal Llevados

Compañeros, el espacio tiene propiedad, es como la deseada naturaleza de la tierra, de quien lo trabaje, carajo, y que el ensayo haga ciudad.

Desde las 20:30 daremos bienvenida con bocados para que chupen tranquilos
Tipo 21:30 arrancan las movidas.
En la Pachamama: Psje Argañaraz 22, e/Israel y Lavalleja (a 150 mts de Lavalleja y Córdoba).
La entrada es sin plata, no gratis: hay que traer ganas.

Sunday, April 20, 2008

Cromañonización de Buenos Aires

“Muchachos, suspendo la reunión de mañana. Voy a irme de la ciudad a algún lugar con aire puro.” Pero los caminos están cortados. La cromañonización de la ciudad, en cóctel letal, impulsa hacia afuera a la vez que encierra.
A todos por igual: esta nube tóxica es lo más democrático que sucedió aquí en mucho tiempo. Más aún que el granizo –transgénico- y la nevada –patriótica-, en tanto el humo es una misma gran masa que cubre nuestras pieles por igual, uniéndolas, como señala Migue Burkart.

Todas las pieles unidas por el espanto, las pieles y los bronquios, porque el humo de omnipresencia casi divina se mete no sólo en nuestras casas y departamentos, como se metió hace poco el ruido del cacerolazo reaccionario, sino también en cada cuerpo. Contamina cada inspiración, cada aspiración.

Hagan algo, por favor, alguien haga algo; al menos escriban. La afectación es ineludible y desesperante: el cuerpo, incluyendo cerebro y alma y todo, tiende a reaccionar, me atrevo a decir que instintivamente, cuando algo lo afecta, y aquí somos presas de algo que nos afecta muchísimo frente a lo que no podemos hacer nada. Y cuando algo genera la necesidad, el impulso, de hacer algo, y no se puede hacer nada, cuando carecemos de recursos para intervenir en la fuente de lo que nos afecta, nace el poder (o un poder) de la escritura, práctica que pone en acción esa energía. Por favor escriban. Quiero leer relatos, novelas, ideas, apropiaciones imaginativas de esta mierda excepcional.

Ya de movida esta ciudad naturalizó tanto su escisión respecto del terreno natural en el que está emplazada (¿cada cuánto vamos al río, por ejemplo, o mejor aún, cada cuanto recordamos que es una ciudad costera?), que de pronto recibir efectos de su existencia es una extrañeza total, y encima a esta guisa, apocalíptica, inasible, total, lo primero que produce la nube es encontrarnos con nuestra pequeñez.

Algunas hipótesis:
- Alguien del Gobierno se tomó en serio la idea de “cortina de humo” y se mandó una capaz de tapar todo.
- La Secretaría de Turismo apostó a que los visitantes extranjeros pensaran que la ciudad huele siempre a asadito.
- Radical medida frente a la crisis de la carne, el Gobierno hace un constante e inmenso asado: ya pasarán los camiones oficiales repartiendo sánguches de bondiola para toda la gente.
- Cayó un meteorito e iremos con los dinosaurios.
- Botnia arrancó el laburo y era jodido nomás.
- Empezó la Gran Marcha por la legalización del cannabis pero tienen fasito muuuuy malo
- Alguna mafia grosa se cargó un par de tomuers y quiso asegurarse posta de que nadie encontrara los cadáveres.
- Lo hizo Clarín para aumentar ventas
- Lo hicieron los yankis ensayando y/o por gusto.
- Lo hizo Greenpeace por obvios beneficios.
- Lo hizo Diosito por obvios motivos.

Friday, March 28, 2008

Dentro de una larga discusión...

Escribo (miércoles a la noche) desesperado por el nuevo cacerolazo que me aturde (aunque no tanto como para impedirme escuchar que un buen patriota gritó al pulmón de manzana "¡¡viva el campo!!").

Desesperado por impotente, estabaen el balcón y tuve que entrar en mi monoambiente por culpa de los monoteístas de un monocultivo contrastante con la variedad gastronómica que degustan en los palermos apellidados en inglés.
Impotente porque ¿cómo se responde a un cacerolazo (reaccionario)? Abrí del todo el ventanal y puse a todo volúmen apuntado hacia afuera Un baión para el ojo didiota. Alguito mínimo. Temí me arrojaran cosas, apagué casi todas las luces.

Muy buena Jara la de peronización de la lista de mails; no entiendo al "todavismo" fanático, al culto ciego a la repetición (¿casi como capricho estético?). Si algo no cambia es la pregunta leninista: ¿qué hacer? Un qué hacer múy básico porque no se trata de optar, no sabemos bien qué cosas podemos hacer, cómo intervenir en la escena que nos afecta. Las que se inventaron en 2001 ahora se presentan como farsa (cómo si no).

[Sigue aquí]
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La carta quedó así y recibe firmas

Sunday, March 23, 2008

Zooledad

Van a las plazas. Se sientan sol@s en bancos abandonados y se ponen a alimentar palomas.
Suelen planificarlo desde su casa y llevan pan para atraerlas. Arrojan trozos alrededor y esperan. Pero no es una espera cualquiera: es extremadamente espera.
Porque tiene una obligación, un requerimiento ineludible para ser exitosa: estas personas deben quedarse duras, quietas como estatuas.
Una espera que somete al cuerpo: para que las palomas se acerquen a comer, tienen que suprimir todos sus movimientos y sólo mantener activos los órganos de ver. El resto del cuerpo debe estar inactivo, pasivo, como muerto.

Tienen que casi desaparecer para que se acerquen las palomas, quienes claro, cómo no van a ir si les regalan la comida. Lejos de ser una compañía, son lo que redunda en la calle, son tan compañía como la lluvia. Van solamente cuando la escena puede transformarse en su escena, cuando mandan ellas y el humano está suprimido, inmerso en su ilusión de compañía. Bordean lo carroñero. Lejos están, muy lejos, de la dignidad de las serpientes que deben matar ellas mismas a su presa para que devenga alimento; las palomas son la plaga y la plaga no tiene valores, la plaga es la estúpida violencia de la reproducción infinita -punto en el cual las palomas se asemejan bastante a la lógica del capital: la estúpida violencia de la reproducción infinita.

Alimentar palomas es engancharse a lo dado para no estar solo, olvidando que lo dado es precisamente lo dado sin uno, lo que no nos necesita. Esa ilusión de compañía encubre una complicidad con la expoliación ajena de sí mismos, encubre la soledad de quien entrega su cuerpo a la compañía del invasor, aquel para quien uno es puro objeto. Como una rata que, huyendo del dolor de la soledad, se regala al hambre de una serpiente, sintiendo segundos al menos una ilusión de compañía.

A Federico Levín

Tuesday, March 18, 2008

Ya nadie va a escuchar tu remera

Esta escritura es una muy interesante lectura de otra escritura. Lo que sirve para pensar la vida...

Wednesday, March 12, 2008

Tuesday, March 04, 2008

Ensayo ricotero no redondo


"¿De qué año es una banda, de qué año es un disco? Oktubre, por ejemplo, debe sonar muchas más veces por día hoy que en 1986; y “hoy” se anima a referirse tanto al presente de escritura como al que sea de lectura. Criterio: lo que sirve para pensar la vida está vivo.
Patricio Rey sirve porque es una experiencia que -como define Casas a los clásicos- instaura ella misma los parámetros desde los que puede pensársela. Una experiencia como esta, singular –es decir que se manda sin saber nunca del todo qué carajo está haciendo-, para ser, inventa. Esos inventos sedimentan en el entorno; nutren el campo de representaciones extendiendo la frontera de lo posible. Sirven. Como si segregaran un principio activo, Los Redondos, que este ensayo intenta sintetizar..."

Sigue acá el texto que escribimos con Pato para EEV




Thursday, February 21, 2008

Meta, meta

"Tal vez la vida era esto, y no está nada mal. Amigos que uno ama, amores que uno ama y un amor al amor. Proyectos que uno ama y sueños... sueñitos. Y amor al sueño de soñar."

(Para la Luna sacafichas)

Tuesday, February 05, 2008

Lecturas

"Es uno de esos libros donde el autocastigo y el sufrimiento redimen, ya no a la manera cristiana, pero sí ante la vista de los otros: en esta cultura de la autopromoción, despreciarse otorga credibilidad."

"...precisamente por ser las verdades de siempre, como dice Alonso, deben ser revisadas, reformuladas, transitadas de nuevo (sobre todo por lo de nuevo), cualquier cosa salvo dadas por obvias."

[Sobre El discurso Vacío, de Mario Levrero]

+ + + +

"La densidad literaria que lo hace distinto es justamente la magnitud con que logra que se sienta todo lo que no sucede, es decir que instaura un modo de ser de los sucesos –sucedan o no. En ese sentido ejerce lo que decía un colega y compatriota suyo, muerto ya: que el arte sea la inminencia de una revelación que nunca se realiza."

[Sobre Tantas noches como sean necesarias y su autor, Ricardo Romero]

Saturday, February 02, 2008

Gracias, Sago [reloaded]

¿Qué hacía, de dónde venía? Imposible recordar: las puertas de la noche disuelven el pasado. Y aunque todavía no lo reconocía, las puertas de la noche embadurnaban su perspectiva con el ánimo inevitable del día siguiente, signado por un cumpleaños que por primera vez no se cumpliría, signado por la imposición calendaria de una falta. Había que llegar hasta el día siguiente, y acaso por eso el recuerdo empiece en las puertas, las puertas del bar de Petuco.
El vodka, en chupitos transpirados (impregnados de niebla congelada), remite a Rusia pero sabe calentito. No podía esperar al día siguiente porque su advenimiento desesperaba. Dos, tres, cuatro tiros de calor helado; los tragos hacen pasar el tiempo mejor que los relojes, esto lo escribí ya en otro lado, es preferible construir una secuencia temporal ligada al cuerpo en vez de contemplar la tiranía del reloj, inmóvil en su movilidad preestablecida. Pero no lograba buen ritmo: habitaba desesperadamente la desesperación. Seguir bebiendo era a la vez demasiado lento y demasiado violento; necesitaba otra cosa, necesitaba un golpe dócil para poder contemplar mi desesperación como Dios manda. ¡Mi querido Paraguay! Pero un llamado telefónico tras otro fueron chocándose con la carencia, nada, nada, nada.
“¿Puede alguien decirme me voy a comer tu dolor, y repetirme voy a salvarte esta noche?”, pensaba con los dientes apretados, maxilares henchidos, cuando llegó Sago. Desde el fondo apenas visible de sus ojos -que sonreían con la misma delgada horizontalidad que su boca-, pregunta taimado “¿qué pasa, man?”. Necesito un favor, Sago. Me dijo tomá, esta es la llave de mi casa, entrás, subís, abrís la heladera y sacás lo que precises; anotá la dirección (nunca había ido).
Era cerca, sobre todo en bici. Tanta generosidad –ni siquiera “me abrió las puertas de su casa”, directamente me dio la llave- contrastó con mi necesidad narcótica, dando como resultado algo familiar a la culpa, un arrepentimiento resacoso anticipado.

Pedaleé fuerte, fuerte, para no repensar qué carajo hacía. Pedaleé buscando la velocidad que alcanzara una inercia que se transformara, ella y ya no yo, en la causa de mis actos. Pedaleé al mango por mi desesperación; mis piernas estaban frías y acusaron doloroso recibo. Los muslos comenzaron a desnudar su fragmentación, esfumándose la ficción maciza de funcionamiento conjunto de sus fibras. Los músculos se separaban en mechones con dolencias autónomas: me dolía una veta, luego otra, me pinchaba la cara externa de la gamba derecha y el muslo se me entumecía hasta ponerse rígido como caño metálico, pero frágil.
El dolor físico, y más aún la certeza de que era suficientemente agudo como para sobrevivir la noche y hacerse presente al día siguiente, me tranquilizó un poco. Eran medianoche y tenía que levantarme a las 7:30. Obviamente al volver al bar pediría otro shot de vodka helado para arrancar a mi casa pedaleando con el cuerpo calentito y fumando el porro de la bondad de Sago, de mi desesperación calma y de la aniquilación certera de la energía del día siguiente. Gracias a Dios, el infierno se ponía encantador.
Frente a los ingredientes de una dura resaca asegurada, caí en la cuenta, recién ahí con lucidez, de que ya de antemano iba a ser un día difícil, aún sin los ingredientes que estaba dispensándome. Yo no estaba más que acoplándome a lo que forzosamente sucedería, subiendo por motus propio al tren de la Historia (como Perón). Venía un día sin lugar para mí, sólo para mi dolor. Y por eso como pocas veces digo gracias, gracias Sago, porque nada peor que una depresión no autogestionada.