Friday, May 16, 2008

Y dame otro whisky

Pensar con las patas andando, o en las fuentes; pero no en el Senna.

Si hay guerra contra Francia me alisto. ¡Y si quieren devenir, que devengan!

Thursday, May 15, 2008

Salvatierra - Reseña

Esta nouvelle sería un cuento largo en tanto se lee en una sentada, pero contiene “la vida entera de un hombre”, la historia de una familia y un retrato de flora, fauna y costumbres del Litoral. En realidad todo eso está dentro de una pintura que está dentro del libro: Pedro Mairal inventó un pintor y su obra que uno, al leerlo, arde en deseos por conocer.
Juan Salvatierra fue un artista secreto y prolífico, después de cuya muerte su hijo vuelve al pueblo natal para rescatar su obra. Allí inicia una trama de búsqueda, como de policial manso (recordé alguna sensación de Aventura de un fotógrado en La Plata), y mientras tanto relata la historia del padre y su fruto artístico, plano más rico y logrado del libro.

A los nueve años Juan Salvatierra quedó mudo tras accidentase cabalgando por un palmeral cerca del río Uruguay. Carente de voz, comenzó a dibujar aquello a lo que quería referirse; su expresividad devino pictórica y se enamoró del acto de pintar –manteniéndose hasta el final lejos de la Pintura como institución. A los veinte quemó toda su obra y comenzó una práctica cotidiana que resultaría el trabajo más monumental de su género: una tela de casi cuatro kilómetros de largo, con retratos que se suceden en continuidad, sin cortes, graficando su mundo con una dinámica integradora ininterrumpida.
La escena de una fiesta, por ejemplo, transcurre entre baile, sexo, peleas y va transformándose en la escena de una batalla, y en otro trecho, llegamos a ver (Mairal nos hace verlo) que las cosas comienzan a torcerse, las personas y los árboles y la lluvia aparecen inclinados hacia delante, como si el tiempo y el espacio se hubieran desquiciado, hasta que sin haber mediado brusquedad alguna lo de arriba está abajo y lo de abajo arriba, el mundo al revés.

A veces el arte es la figuración de una vida regida por la tarea creativa. Juan Salvatierra, por ejemplo, pintó la tela kilométrica –fluida como el río omnipresente y como la lectura del texto- cada uno de sus días durante sesenta años, hasta morir. Convaleciente, expresó al hijo que no le importaba el destino de su obra; había “disfrutado haciéndola”. Nunca expuso, “no necesitaba el reconocimiento” y vivió trabajando en un “aislamiento feliz” (¿como la “orgullosa soledad” desde la que Roberto Arlt pregonaba escribir?). Si no le gustaba cómo le había salido algo, no lo corregía, “en todo caso volvía a pintarlo más adelante” (como César Aira dice que escribe). Sabía concentrarse con tal detalle en un bicho que parecía estar haciendo “los bocetos de Dios antes de la creación”. Fabricaba los tramos de su tela “con cualquier cosa”, o sea con prepotencia vital autosuficiente. Y ni una vez se retrató a sí mismo, entregado a una lírica contemplativa y total del pedazo de mundo que le tocó en gracia, no contaminado por cálculo ni enrosque alguno que desperdiciaran tiempo de convivencia inmediata con la maravilla de lo real (o como dice Fabián Casas, sin confundir lo esencial con lo transitorio). Juan Salvatierra encuentra el sentido de pintar –de vivir- en la práctica misma, sin precisar capitalizar su producto en la vida pública. Así, desestima la trascendencia que la obra puede otorgar a la firma, pero trasciende el sinsentido de la vida a través de la verdad autónoma de la obra.
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Publicada levemente distinta en Rolling Stone de Abril.
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- El personaje Salvatierra es interesante para pensar la relación entre producción artística y vida política y social: un pintor que representa el mundo entero en una tela kilométrica continuada, con dibujos que no se interrumpen nunca, y que se dedica diariamente pero nunca jamás expone. En tanto y en cuanto se nutre del mundo para una práctica individual, ¿es un arte antipolítico? ¿O tal vez en tanto Salvatierra erige él mismo un criterio de valor (sobre todo de valor del tiempo) ya está escapando a la dominación del capital?

Saturday, April 26, 2008

La verdá como el sudor

Fui a andar en bici a la bicisenda que rodea el rosedal. Hay momentos en que es necesario salir, hacer fluir la sangre a otra velocidad y manar sudor por los poros mientras se otorga a los ojos un panorama diverso al de la casa-oficina. Dicen también que hay que “pensar en nada” o al menos “pensar en otra cosa”, y cada uno sabe otra cosa que qué. Confieso empero que en ese circuito de distensión no hay vez que no me pelee mentalmente con algún pelotudo que no sabe hacer uso compartido de instalaciones tan sencillas.
Esta vez venía bien. Estaba funcionando el recambio sustancial. En un momento tuve que pasar a un tipo que iba en bici delante mío más lento. Desde atrás vi sus pantorrillas, de músculo firme pero piel cansada, y su nuca de pelo gris. Cosa rara, vestía una campera rompevientos; yo iba en cueros. Lo sobrepaso tranquilo -sin las manos en el manubrio- preguntándome sin querer si eso lo hará sentirse viejo.
Después de varias vueltas, bajo la velocidad. No hay que parar de golpe nunca en nada. A mi ritmo de paseo, el tipo cano de rompevientos negro me pasa lentamente por la derecha. Lo miro a la cara mientras pasa, lo cual es un reflejo normal, pero no fue normal lo que encontré.


Fue sólo un instante porque no se detuvo. Pero en sus ojos, que vieron los míos, se notó que registró mi sorpresa, mi azoramiento: ¡el tipo andaba con un barbijo puesto en la jeta! No eran días de humo. Andaba con barbijo por la vida.


Y no fue más que verlo un toque y quedar cuatro cinco metros atrás para volver sobre mi recuerdo recién grabado de su cara barbijeada, sus ojos, sus patas de gallo, su frente, y decirme:
Perá, ese es, ¡sí, es!... ¡¡Ese es León Gieco!! ¡Ja!
Riéndome por dentro acelero, anonadado, para ponerme a su lado y mirarlo para confirmar. ¡Qué personaje, en bici con barbijo!
Apenas me puse a su lado me miró. Y habrá sido el fluir sanguíneo, o la disposición corporal a que todo saliera como el sudor, porque apenas quedamos uno junto a otro lo miro y me mira y mi monólogo interior se me salió todo para afuera:
¡La fama es un virus, ¿eh?!

Monday, April 21, 2008

Hay Juntada

Coetáneos

Vivimos en un lugar muy, muy raro, que llena el culo de preguntas. Acaso nos una el espanto, pero no despreciamos causas si logramos alegrones.

Este jueves 24 harán gesto de la confianza:

- Burkart y Aguirre, surf altruista sobre los Perrumanos
- Alonso Crooner y Blood Pezzola en el flujo musical
- Martín "el humano" Lipzsyc con caprichos de la indumentaria

- Mucho más que por si acaso, anti-amenizarán los Mal Llevados

Compañeros, el espacio tiene propiedad, es como la deseada naturaleza de la tierra, de quien lo trabaje, carajo, y que el ensayo haga ciudad.

Desde las 20:30 daremos bienvenida con bocados para que chupen tranquilos
Tipo 21:30 arrancan las movidas.
En la Pachamama: Psje Argañaraz 22, e/Israel y Lavalleja (a 150 mts de Lavalleja y Córdoba).
La entrada es sin plata, no gratis: hay que traer ganas.

Sunday, April 20, 2008

Cromañonización de Buenos Aires

“Muchachos, suspendo la reunión de mañana. Voy a irme de la ciudad a algún lugar con aire puro.” Pero los caminos están cortados. La cromañonización de la ciudad, en cóctel letal, impulsa hacia afuera a la vez que encierra.
A todos por igual: esta nube tóxica es lo más democrático que sucedió aquí en mucho tiempo. Más aún que el granizo –transgénico- y la nevada –patriótica-, en tanto el humo es una misma gran masa que cubre nuestras pieles por igual, uniéndolas, como señala Migue Burkart.

Todas las pieles unidas por el espanto, las pieles y los bronquios, porque el humo de omnipresencia casi divina se mete no sólo en nuestras casas y departamentos, como se metió hace poco el ruido del cacerolazo reaccionario, sino también en cada cuerpo. Contamina cada inspiración, cada aspiración.

Hagan algo, por favor, alguien haga algo; al menos escriban. La afectación es ineludible y desesperante: el cuerpo, incluyendo cerebro y alma y todo, tiende a reaccionar, me atrevo a decir que instintivamente, cuando algo lo afecta, y aquí somos presas de algo que nos afecta muchísimo frente a lo que no podemos hacer nada. Y cuando algo genera la necesidad, el impulso, de hacer algo, y no se puede hacer nada, cuando carecemos de recursos para intervenir en la fuente de lo que nos afecta, nace el poder (o un poder) de la escritura, práctica que pone en acción esa energía. Por favor escriban. Quiero leer relatos, novelas, ideas, apropiaciones imaginativas de esta mierda excepcional.

Ya de movida esta ciudad naturalizó tanto su escisión respecto del terreno natural en el que está emplazada (¿cada cuánto vamos al río, por ejemplo, o mejor aún, cada cuanto recordamos que es una ciudad costera?), que de pronto recibir efectos de su existencia es una extrañeza total, y encima a esta guisa, apocalíptica, inasible, total, lo primero que produce la nube es encontrarnos con nuestra pequeñez.

Algunas hipótesis:
- Alguien del Gobierno se tomó en serio la idea de “cortina de humo” y se mandó una capaz de tapar todo.
- La Secretaría de Turismo apostó a que los visitantes extranjeros pensaran que la ciudad huele siempre a asadito.
- Radical medida frente a la crisis de la carne, el Gobierno hace un constante e inmenso asado: ya pasarán los camiones oficiales repartiendo sánguches de bondiola para toda la gente.
- Cayó un meteorito e iremos con los dinosaurios.
- Botnia arrancó el laburo y era jodido nomás.
- Empezó la Gran Marcha por la legalización del cannabis pero tienen fasito muuuuy malo
- Alguna mafia grosa se cargó un par de tomuers y quiso asegurarse posta de que nadie encontrara los cadáveres.
- Lo hizo Clarín para aumentar ventas
- Lo hicieron los yankis ensayando y/o por gusto.
- Lo hizo Greenpeace por obvios beneficios.
- Lo hizo Diosito por obvios motivos.

Friday, March 28, 2008

Dentro de una larga discusión...

Escribo (miércoles a la noche) desesperado por el nuevo cacerolazo que me aturde (aunque no tanto como para impedirme escuchar que un buen patriota gritó al pulmón de manzana "¡¡viva el campo!!").

Desesperado por impotente, estabaen el balcón y tuve que entrar en mi monoambiente por culpa de los monoteístas de un monocultivo contrastante con la variedad gastronómica que degustan en los palermos apellidados en inglés.
Impotente porque ¿cómo se responde a un cacerolazo (reaccionario)? Abrí del todo el ventanal y puse a todo volúmen apuntado hacia afuera Un baión para el ojo didiota. Alguito mínimo. Temí me arrojaran cosas, apagué casi todas las luces.

Muy buena Jara la de peronización de la lista de mails; no entiendo al "todavismo" fanático, al culto ciego a la repetición (¿casi como capricho estético?). Si algo no cambia es la pregunta leninista: ¿qué hacer? Un qué hacer múy básico porque no se trata de optar, no sabemos bien qué cosas podemos hacer, cómo intervenir en la escena que nos afecta. Las que se inventaron en 2001 ahora se presentan como farsa (cómo si no).

[Sigue aquí]
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La carta quedó así y recibe firmas

Sunday, March 23, 2008

Zooledad

Van a las plazas. Se sientan sol@s en bancos abandonados y se ponen a alimentar palomas.
Suelen planificarlo desde su casa y llevan pan para atraerlas. Arrojan trozos alrededor y esperan. Pero no es una espera cualquiera: es extremadamente espera.
Porque tiene una obligación, un requerimiento ineludible para ser exitosa: estas personas deben quedarse duras, quietas como estatuas.
Una espera que somete al cuerpo: para que las palomas se acerquen a comer, tienen que suprimir todos sus movimientos y sólo mantener activos los órganos de ver. El resto del cuerpo debe estar inactivo, pasivo, como muerto.

Tienen que casi desaparecer para que se acerquen las palomas, quienes claro, cómo no van a ir si les regalan la comida. Lejos de ser una compañía, son lo que redunda en la calle, son tan compañía como la lluvia. Van solamente cuando la escena puede transformarse en su escena, cuando mandan ellas y el humano está suprimido, inmerso en su ilusión de compañía. Bordean lo carroñero. Lejos están, muy lejos, de la dignidad de las serpientes que deben matar ellas mismas a su presa para que devenga alimento; las palomas son la plaga y la plaga no tiene valores, la plaga es la estúpida violencia de la reproducción infinita -punto en el cual las palomas se asemejan bastante a la lógica del capital: la estúpida violencia de la reproducción infinita.

Alimentar palomas es engancharse a lo dado para no estar solo, olvidando que lo dado es precisamente lo dado sin uno, lo que no nos necesita. Esa ilusión de compañía encubre una complicidad con la expoliación ajena de sí mismos, encubre la soledad de quien entrega su cuerpo a la compañía del invasor, aquel para quien uno es puro objeto. Como una rata que, huyendo del dolor de la soledad, se regala al hambre de una serpiente, sintiendo segundos al menos una ilusión de compañía.

A Federico Levín

Tuesday, March 18, 2008

Ya nadie va a escuchar tu remera

Esta escritura es una muy interesante lectura de otra escritura. Lo que sirve para pensar la vida...

Wednesday, March 12, 2008