Wednesday, March 28, 2007

La dicha de la cara

Otra de las virtudes de andar en bici es la cara de orto propia del ciclista. Ceño fruncido, ojos esforzadamente entrecerrados, cara no tan de orto como de dificultad, de clima adverso. Es que el aire viene cargado, de humo, de las diferentes basuras y múltiples desprendimientos de los árboles que son violentados hacia uno por el viento, provocando la patente cara.

"Las cosas que se sienten por estar andando en bici": La bici es llave que abre un campo sensorial. Dichas cosas –¿fenomenología ciclística?- son mucho más variadas que las que el ciclista se pierde por no andar en auto, y más ricas, porque vienen indeterminadas, no anticipadas por un botón luminoso que las define y las regula a piacere.

Esa cara de andar en bici es la cara del roce con lo real; si la dicha no se nota es simplemente porque no siempre es una cosa alegre.

1 comment:

a said...

Es la cara del roce de la boca/nariz con el caño de escape del bondi que te encierra, del taxi que te atropella.


Pobre musetta blanca, pobre.