Wednesday, July 19, 2006

Carlos Tevez y el reencantamiento del mundo

1-

En el fútbol se ha vuelto políticamente correcto defender lo técnico. En contra del predominio de lo táctico y lo físico (que piensa el fútbol desde la ocupación de los espacios), la técnica designaría lo más puro de la belleza deportiva, lo específico del fútbol como juego con la pelota.

Pero para llamar a lo más creativo, bello, a lo más romántico del fútbol, ¿Justo vamos a usar la palabra “técnica”, que remite a una forma matematizable de hacer las cosas, al medio siempre calculable de hacer más eficiente un trabajo? ¿Por qué no usar un término como habilidad, o, directamente, magia?

“La técnica se aprende, la habilidad no”, observó cuando le planteé esta idea Hans Gumbrecht, cuyo padre solía decir: “si el fútbol sigue así, terminará siendo atletismo con pelota”. La magia no se entrena, porque la tienen los jugadores llamados “distintos”.

El avance de la degeneración capitalista del fútbol (porque la visión numérica y la subordinación a los rendimientos son el espíritu del capitalismo) triunfa no sólo cuando impone llanamente sus peores versiones (el dominio puro de táctica, fuerza y velocidad). Una lógica es dominante cuando logra infiltrarse en el modo en que se articulan las heterogeneidades. Dicho de otro modo, la principal derrota consiste en comenzar a pensar lo que defendemos en los términos en que puede pensarlo el enemigo; como llamar técnica a la magia y creerse embanderado del romanticismo futbolístico, ¡Dios!

2-
Pensar distinto, con otra lógica de la materia y el tiempo: eso demostró Carlos Tevez en su gol a Serbia y Montenegro.
Recibió la pelota, con un marcador delante, quien capaz esperaba la reacción habitual del atacante: que cubriera la pelota, la ocultara, que le mostrara un poco la espalda, que buscara eludirlo por alguno de los dos costados.
Pero Tevez la agarró, lo miró de frente mostrándole, ofreciéndole casi la pelota, y prácticamente quebró la ley de impenetrabilidad de la materia: tanto él como la pelota pasaron a través del eje del cuerpo del otro. La pelota por entre las piernas, y cuando se daba vuelta a verla pasar, medio se inclina hacia atrás y Tevez lo salta, lo pasa por encima, también atravesando el eje de su cuerpo, como si el tipo no existiera, como si ni siquiera fuera un obstáculo; desexistir un cuerpo, envidia de cualquier mago.
Igual lo trató al siguiente, que parecía haberle robado la bocha y Carlitos fue como no reconociendo que la tenía, fue como dando por obvio que era suya, y, obvio, gol.

6 comments:

Anonymous said...

muy bueno!

Carmen said...

Me parecio buenisima la nota, y creo que con un poco de magia todo se veria mejor , a pesar de los dias que se viven en este planeta

Qué se hace con una hora? said...

Como que la corrección política a veces nos hace pecar por inocentes. Está bueno darle valor a las condiciones atléticas y el orden táctico: hay mucho laburo para lograr eso! Pero no llamemos técnica a la parte del juego en la que, aún cuando somos exasperadamente limitados el común de los mortales, jugamos a hacer magia con la pelota.
La palabra técnica impide disfrutar lo mágico cuando ocurre, lo hace desaparecer al explicarlo, y niega un montón de cosas a las que jugamos en un partidito.
Adhiero a que las explicaciones sobrenaturales y metafísicas formen parte del juegar al fútbol. La magia permite descripciones muy vivas de las sensaciones que nos despierta. Ustedes no disfrutaron la descripción mágica del gol de Tévez? El tipo atravesó la materia! Si se quiere, fue mágico el campeonato de Italia, incluidos los penales y la magia negra de Materazzi.

AjV said...

Caballero, conincido en que la ponderacion de la magia no pasa por negar la importancia de la tecnica, sino por no confundir una y otra.
La tecnica es un gran conjunto de saberes, fruto de mucho talento y mucho trabajo, muy util para nosotros los burrazos.

Su lisonja me sonroja; gracias.

PD: el campeonato de Italia, que recuerdazo!

d said...

...

Anonymous said...
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