Friday, July 14, 2006

Krupoviesa no lo tocó

1. ¿Qué se hace con una hora? En la calle los bares son primera opción, pues para constatar el paso del tiempo, beber es harto preferible al reloj, tanto como lo es hacer a esperar, o construir -trago a trago- una secuencia temporal, a observar la tiranía del reloj, inmóvil en su movilidad preestablecida.
¡Pero qué difícil entrar a un bar en Palermo Joliud! Por suerte Dios es generoso en sorpresas, y diviso un sucucho (¿se puede decir “por suerte Dios”?). Había sólo dos mesas, plásticas, y una tele pasando Boca-Newell´s. Los tres o cuatro presentes mirábamos el partido y no entre nosotros, lo cual, antes que separarnos, nos aunaba en una calma donde la birra casi tibiona no molestaba, en un oasis de intimidad con Boquita en la tele –impensada gracia televisiva de posibilitar intimidad.

2. Ambos equipos se resistían mejor de lo que avanzaban. Un embole. Pero había más que el partido para ver, porque mirándolo, indefectiblemente, miraba la tele.
El lateral izquierdo xeneise era Morel Rodríguez, quien usualmente calienta el banco, porque tres días antes Boca le había empatado a River sobre la hora y con dos expulsados, uno de ellos Juan Krupoviesa, marcador de punta que en determinado momento quedó como último hombre y no tuvo más remedio que faulear al Rolfi Montenegro con una virulenta patada voladora que, con los tapones de punta, impactó de lleno en la rodilla, según mostraron las sucesivas repeticiones en cámara lenta.
“El tribunal de disciplina está debatiendo la suspensión, se habla de dos fechas”, comentó un acompañante del relator Walter Nelson que no era Alejandro Fabbri.
“¡Dos fechas! Pero qué barbaridad che, hace mucho tiempo no veía una infracción de tanta violencia”, reaccionó WN para escuchar que
“Lo que pasa es que, dicen, el juez Pezzota no hizo bien el informe. Puso juego brusco en vez de juego brusco violento, o plancha violenta. Y la decisión se toma sobre su informe”.
“¡Pero cómo puede ser –remató Walter-, la imagen habla por sí sola!”.
El que hablaba, por supuesto, era él. Parecía incluso tener una idea: ¿Cómo puede ser que se siga la indicación del referí cuando está disponible una imagen televisiva transparente e inapelable? Ahora bien, si la imagen habla por sí sola, el informe del juez es superfluo.

3. ¿Cuáles son nuestros criterios compartidos de verdad, o mejor, de verificación?
Para Nelson y troupe, la imagen es el juez del juez. Aunque ven el partido en la cancha, el fútbol para ellos es lo que pasa en la tele, proponiéndola como un ojo mejor que ninguno para llegar a la verdad de cualquier situación, como una corte suprema ontológica.
Hasta en jugadores y técnicos ha cundido esta entronización de la tele como confirmadora existencial, cuando contestan sobre jugadas, al terminar un partido, “no sé, quiero esperar a verlo por tele”. El fútbol verificándose a sí mismo por tevé.
Y el fútbol por tevé es eso: fútbol por tevé. El ejemplo más claro acaso sea el de los jugadores europeos, que siempre parecen monstruos, semidioses invencibles, imagen que Carlos Bianchi refutó repetidamente.
Sería así: de cada partido europeo emitido se arma una selección de imágenes que circula multiplicadamente, cientos de veces, difundiendo, de cada jugador, un perfil que recoge sólo sus puntos máximos de rendimiento. A Riquelme, en cambio, ya le conocíamos los bajones antes de la Intercontinental, sabíamos que no siempre tenía un pisa y amasa absolutamente inaccesible, y qué paseo les dio a los merengues en el pasto y qué ridículas quedaron las grandes imágenes de Figo, Zidane, Roberto puto Carlos... construcciones televisivas, infieles a la variabilidad del rendimiento corporal: imágenes que pretender representar un registro que luego no toleran, cuando se esfuman en lo real de una situación hecha en tiempo de cuerpos vivos.
Pezzota vio en tiempo real y con los pies en la tierra. No se verificó en la imagen, y por eso fue criticado. Acaso envalentonado por la cerveza que ya es pasado en mi vaso, pienso que a los que nos gusta el fútbol más que la tele, se nos impone la tarea, la responsabilidad histórico social, de defender a Krupoviesa: apenas lo tocó.



3 comments:

El Velero said...

Che pero cuanta bronca con el pobre Nelson, vas a mandarlo a krupoviesa para que lo mate?

Anonymous said...

si lo ves en la cancha es mejor pero no podes tomar birra. krupoviesa es malisimO
SALUDOS cristian

Anonymous said...

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