
Thursday, December 22, 2011
Estallido redondo

Saturday, December 10, 2011
Tuesday, November 29, 2011
Leer con la boca llena (verdura y carne del nosotros)
Wednesday, November 02, 2011
Tuesday, September 20, 2011
Tablas

Bueno, el partido con Lanús empieza a hacerme acordar que una mentira que logra hacerse creer, puede terminar verificándose.
Orión es la gran buena noticia en Boca, por ahora. El regreso del Flaco Schiavi aporta como retador a sus compañeros de fila y pareciera dar cierta consistencia, con el respeto que impone su estampa y su famoso "buen uso del cuerpo". Otra buena de verdad es que los refuerzos del semestre pasado se adaptaron y juegan, Somoza y Rivero sobre todo; Ervitimejora y le creo cuando dice que todavía le falta; porque todavía vive mucho en el piso -quiero decir tirado. InclusoCaruzzo cuando entra esta más firme. Y bueno, Viatri es un buen jugador, que merece jugar en Boca, con esa picardía amante del placer multitudinal. Cvitanich tiene que defenderse porque tiene atrás al buen buscon Mouche. Todo bajo el enorme dato de que esperan sentados Erbes, Colazo y Chaves, tres jugadores que bien pueden ser titulares (y además Sánchez Miño y Araujo).
Conclusión: en relación al panorama que había antes de empezar el torneo, podemos decir que hemos mejorado suficiente como para espantar el fantasma del descenso: seamos bien honestos. Para eso, Falcioni lo que hizo fue asegurarse una consistencia de equipo, ya no es una banda. Es un equipo con presencia y ganas. Con la remera de Boca, lo cual pesa mucho en los contrarios. Y así estamos, en siete fechas (nada más): primeros. Ojo, que River va segundo!
Saturday, September 03, 2011
Thomas y Dixon, Mason y Pynchon

"En realidad... lejos de ser un ogro o un trol, como le considera su hijo, Charles Mason es una persona nostálgica y espiritual. Cree que el pan esta vivo, que los animálculos de la levadura pueden unirse y formar un solo individuo con un fin determinado, que cada hogaza esta organizada y que la corteza, por ejemplo, sirve de piel o caparazón, mientras que las pequeñas cavidades de su interior poseen una extraña complejidad, con esas paredes pálidas, de aspecto suave, y que, al examinarlas a través de una lente, revelan que están formadas por burbujas mas pequeñas y, es de suponer, que estas a su vez están formadas por otras aun mas pequeñas, y así hasta los limites de lo invisible. La hogaza, ese punto de convergencia indispensable que se encuentra en toda mesa británica, la sólida hogaza inglesa de cuatro libras, es ante todo, lo mismo que el alma, puro vacío"(...)
"- Todo es una y la misma cosa, desde el campo a la piedra de molino o al horno. Todo forma parte del pan. Un procedimiento. Sin eso no habría nada que amasar u hornear. -Señala hacia el lugar donde las grandes muelas giran, lerdas y poderosas-: el triturado, el leudo, el horneado, en cada etapa el pan es mas ligero, no solo se alza y crece en las bandejas, sino que también se alza de la misma tierra, se tritura hasta convertirse en harina como las piedras se convierten en polvo, y en esa condición toman agua, y la levadura lo llena de aire, hasta que por fin llega el calor, y cada vez, bajo su efecto, crece, ¿te das cuenta?, hasta llegar a ser un objeto perfecto.
El hombre toma una hogaza y se la lleva a la cara. El joven Mason cree que esta a punto de comérsela."
Quiero irme a vivir a Mason y Dixon.
Es una novela-mundo en el doble sentido de que elabora un mundo propio, que aloja al lector minuciosamente, pero también en el sentido de que homenajea al mundo, al tomar un casillero, una hebra de tensión, de la historia, y mostrar su universalidad; es decir, una concentración claramente elegida en un tiempo, lugar y hombres con nombre propio, para recorrer lo prolífico de su intensidad, al tiempo que se exuda la evidencia de que la gran extensión del mundo humano es una miríada de intensidades infinitas en sí mismas -una evidencia cuya carne es el misterio recorrible.
En fin, de las muchas maravillas que inspira esta novela, apunto ahora una sola: Pynchon prefigura internet. Si bien la publica en el 97, había empezado a escribirla en los setenta. Y, para leerla, me vi de pronto, como naturalmente, con la computadora al lado, a modo de atlas enciclopédico, para enterarme de lo que son los centenares de personas, lugares, objetos y palabras abstractas que abonan la carnadura de la novela, no a modo secuencial, ni organizado por materias, sino tendiendo al caos -pero sostenido por la virilidad incansable de un relato-, es decir, tocándose potencialmente todo con todo. Wikipedia es complemento natural de la lectura. Ahora bien, no solo esto, sino que, además, también me vi con, a mi izquierda si la compu estaba a mi derecha, un cuaderno de hojas blancas bien grande, donde voy armando mapa de nombres y sus conexiones, para no perderme en la compleja maraña de la trama. ¡La red social! Pynchon, agudo sabueso y constructor de la inteligencia, prefigura internet, que, como todos los inventos exitosos, responde a una necesidad de evolución de la inteligencia social.
Sunday, August 28, 2011
Elogio del proto artista
1- Dicen que el ser sufrió degradaciones, primero en tener y despues en parecer. Pero la pretensión de un ser primigenio sintomatiza una necesidad de sustantivar el estar, pasar a Estado. (¿Sos artista?)
Hace años que se dice, tambien, que el Estado ya no da Ser. Desbordada la sustantivacion estatal de las practicas, reina la cualquierizacion de los seres. (La sustantivacion es la representación de lo que todas las cosas son, superpuestas a las cosas; la cualquierizacion es la fragmentacion de representaciones, no compuestas en un mismo plano de sentido.)
Cualquierismo no es libertad e igualdad. En el cualquierismo hay jerarquias, porque la valorizacion mercantil, la verdad performativa del Valor, es ella misma el regimen de legitimidad del cualquierismo.
(Es ante el cualquierismo que algunas instituciones de lo vetusto volvieron a gozar de halo progresista, y recuperaron vigencia giros neoconservadores, para que exista el Arte, procesos que se inscriben en la ingenua
declamacion de humanismo del Estado ante el “puro mercado”).
2- Arte es vida y por eso le corremos el culo a la jeringa. Su vacuna inmuniza contra la vulgaridad, pero si hay vulgaridad esta en la consagración por ingreso al estatuto de arte, porque el triunfo es el de unas reglas del ambiente, mas que del ganador. Los grandes artistas con mayuscula son los nombres no tanto del escape del juego sino de su sucesiva actualización. La historia, al fin y al cabo, es un banco fluido para instaurar precursores. Y la columna vertebral de la vida artistica de un territorio no necesariamente esta formada por artistas Artistas, lo cual es una suerte, atendiendo a que el artista, hoy, es casi un modelo de libre empresario exitoso, autonomo, conquistador del caos, marca tasada…
Pero también hay casi artistas, proto artistas, que van encontrando las reglas de su praxis; se van enterando. Viven, pues, gracias a su condicion ignorante. La creación no es pura invencion, es tambien un modo del descubrimiento. En tanto que hallazgo, no es capricho; se verifica como la tension de un nervio de la epoca.
Los proto artistas no aplican para consagración reglada, tampoco
aprovechan el cualquierismo; se encuentran rajando. Ciudadanos del mientras tanto, victimas de la prepotencia de sus ganas, sostienen derrotas hermosas. Casi artistas, artistas por momentos; mantienen la pregunta por si esto es arte, esto es vida, qué importa, qué puede.
3- La obra produce la vida en que consiste su existencia. Si hoy el trabajo tiene ante todo una función política -cierta organización de nuestra vida-, entonces también tiene una potencia política el arte que pide elaborar formas de vida, que pide premios experienciales ajenos a los sistemáticamente ofrecidos.
No es que la vida tenga que ser consecuente con la obra como si ser coherente fuera homologar arte y vida; se crea, justamente, lo que se necesita, lo que se aspira. La obra es un cortejo sostenido con modos de vivir, una provocacion; así, el arte, el artear (¿o hay verbo oficial?), es una inversión, afectiva, amorosa y libidinal, en lo que no se tiene pero se ofrece; una mentira, que quiere decir porque presiente, pero como no sabe, inventa. Y cuando no, no: aca estamos. Desesperados por estar a la altura de lo que hay, de su condicion mutante. El arte son momentos –instauración de tiempo para vivir- y el artista es el que trabaja para que esos momentos tengan capacidad de sostener una invitación.
Friday, August 26, 2011
Las paredes y nosotros

Wednesday, August 17, 2011
El tiempo es la demora (Venimos bien)


(Via Lobo Suelto)
Fumar es un placer

La felicidad es un trabajo, a la alegria hay que organizarla: okay. Uno se dispone a hacer cosas aunque en si mismas sean un esfuerzo, porque redundan en vitalidad; en, como dice un amigo, material psiquico para elaborar. La militancia de estar en la cultura… Salimos, entonces, nos pertrechamos, acicalamos, y damos nuestra cara al viento callejero. Esta vez vamos con data. Varios amigos, de distintos ambitos, nos dijeron: la muestra de Louise Burgoise no tiene desperdicio. Ahí hay algo; ahí pasa algo, entendimos estirando el dato (costumbre de optimismo neuronal aun en conciencias pesimistas). Auto, lluvia, el hermoso barrio de La Boca.
Llegar y pagar entrada, ver el logo de Techint: ponerle ganas. Nos dijeron, confiamos, queremos encontrar potencia artistica. Algo. En el hallcito de entrada veo gente conocida me encuentro evitando el saludo; me doy vuelta, quedo, ya sin opcion, espectador de una familia completita que vino el domingo al arte, los chicos discuten mientras los padres veneran lo que van a ver, repitiendo datos del folletito pero con un tono bajo, grave y claro, de palabras que median entre la trascendencia de su referente y la pequeñez de quien pronuncia, como se habla en los velorios. Estamos por entrar al mundo de una Gran Persona. Admiren, chicos.
En la primera sala, una araña de metal gigante cubre una especie de cubiculo enrejado, munido de objetos que, notoriamente, remiten a su infancia, la infancia de ella, la Artista. Son simbolicos... Tuvo madre, tiene recuerdos. Las explicaciones que profiere una chica a gente agrupada me molestan: explican, mezclan señalamientos obvios con saberes incomprobables a los sentidos, saberes insensibles. A la segunda sala ya huyo. El padre calla a los chicos, shh! Miren. Hay muchos objetos, obras, y gente que mira en voz alta, en realidad baja pero audible, adorandolos con o sin argumentos, adorandolos a la primera mirada; ya es adoradora la pregunta, digamos, adoración pre-experiencial. A los artistas no hay que admirarlos, hay que comerlos, pienso y ya me imagino salir al barrio a buscar algo.
Algunas esculturas de la muestra me gustan, son perturbadores, son virtuosos, son atentados contra codigos de la forma, son expresivos con potencia muda; la mina esta es grosa. Pero la articulación de su puesta en publico instala una forma de mirar sometida… Muchos otros objetos son, ¡oh!, evidentes afloraciones expresivas del Inconsciente, alusiones a la sexualidad reprimida: vanguardia, noticia y fiesta, todo de epocas pasadas. Hoy, objetos que son arte de ser persona, ser unico; tuviste infancia, tuviste madre, una relacion pasional; tenes inconciente, te psicoanalizaste, te sentis especial. Y toda la superestructura de convocatoria y presentacion instala unas condiciones donde se festeja antes de mirar; se venera como modo de estar. Se viene a eso; es la racionalidad de las salas: se venera una posición, no un trabajo. Fetichismo, devocion al artista por ser artista –jerarquias, porque nosotros no lo somos, ni siquiera para mirar. Le pusimos ganas, o sea, positividad de cara a los encares. Pero que alivio salir; la vista contenta ante el hermoso adoquinado de La Boca, los pulmones henchidos y juguetones en la conclusión limpia y clara que decimos después de vamonos: fumar es un placer…
(Dice el Lobo)
Sunday, June 12, 2011
memoria de los amigos
No te preocupes por demas, podes mandarte una flor de cagada, pero, en cualquier caso, vos vas a estar ahi para gestionar sus efectos.
Thursday, May 26, 2011
Monday, April 25, 2011
Hambre de hambres
1- ¡Déjenme decir mi hambre! Déjenme decir mi hambre con el mayor arbitrio en la necesidad, mi hambre que se dice con la contingencia fatalmente propia de la fatalidad; mi hambre, arrojo perdido en una gravedad mundial. Quiero decir mi hambre que es hambre de hambres, fuego de cielo, mi querida, mi dios mi íntima microscopia gigante, mi hambre sueño de tonto pero tanto.
El hambre no quiere comida, quiere comer: quiere alimentarse hambre. No quiere desaparecer, quiere comer para probar, probarse y ampliarse hambre. “Satisfecho” no designa mas que un momento donde el hambre se redefine, aprende el hambre, incorpora datos de hambre, hambre de ligarse con buenos hambres.
2- El hambre es el punto donde la necesidad y las ganas se muestran inseparables. El punto donde la necesidad se salva de ser carencia, y las ganas, de ser capricho.
Una pregunta de neurosis clasista (o de spinocianismo guevarista): ¿pueden los pobres pensar la necesidad como patrimonio de las ganas? O, mejor, la necesidad como terreno propio de las ganas. Caso contrario, consentiríamos con el triunfo de la asociación de ganas con lujo, el deseo como lo innecesario, las ganas como lo superfluo. Tal vez, bajo régimen de fatalidad, la dimensión ganosa de la necesidad consiste en una modulación propia del padecimiento. O sea, como relato autónomo de la felonía y la explotación de uno por lo otro. La lectura del infierno, su enunciación, seria la dimensión donde las ganas expresan la necesidad, donde la necesidad es el campo -de juego o de batalla- de las ganas. (El garrón se dice –y no es lo mismo que el garrón sea dicho a que el garrón diga. Comerse un garrón, que te pase algo malo, es comerse la parte dura del ternero, que viene a ser el gemelo. La lectura de la vida común también se cocina y se come.)
Tal vez las ganas necesarias de todos se dividan entre, por un lado, hambres efectivamente alimenticios –regimenes- y, por otro, hambres articuladas como comprensiones de la impotencia y la fatalidad. Cuan cocinado nos llega el morfi, quien sirve la mesa, o si somos nosotros mantenidos como morfi. ¿En que punto, me queda la pregunta, en que punto el cambio de grado comporta ya alteración de cualidad, y hace en este plano al rico rico y al pobre pobre? ¿Y hay algún hambre “efectivamente alimenticio” que no tenga algo de conjuro hacia la fatalidad, hacia los fantasmas, hacia lo presente como ausente, y hay, a la inversa, algún hambre organizado como “lectura de la impotencia” que no tenga algo de efectivamente alimenticio? Que la necesidad no se experimente condena.
3- ¿Existe el hambre tornado necesidad pura? Cuando hay hambre, no hay pan duro: eso supone que el hambre suprime la sensibilidad gustativa. El hambre, condición biológica básica, reduciría la complejidad de nuestra biología a su pura reproducción, reproducción para la que todo da lo mismo: nutrición, sofocamiento del fuego estomacal. Si cuando hay hambre no hay pan duro, entonces la existencia de población en estado estructural de hambre, población definida por el hambre, naturaliza el dis-gusto, naturaliza el aplanamiento de la materia del mundo en una igualdad que atropella su riqueza, su ricura. Toda la maravilla natural mundana, su infinita potencialidad, pasarían a ser lujos degenerados, ante el valor verdaderamente importante de cualquier cosa, su capacidad cuantitativa de eliminar hambre. Así, el discurso del hambre se impone como lógica de rendimiento cuantitativo, donde el valor de todas las cosas se aplana en un código que las traduce en equivalencia; esto es, por ejemplo, el monocultivo sojero en Argentina (carne de chanchos de la China). Hay ciertos reclamos de solución que consolidan la perversidad del problema. El problema no es como se satisface una necesidad, sino como se amplia lo que hay; hay hambre y el hambre es una potencia.
Pero el refrán también supone que el pan fresco es propio de quienes no tienen hambre. O sea que los que tienen hambre no saben comer –solo saciarse- y el gusto solo existe para quienes no tienen hambre, saciados estructuralmente: carentes de hambre. Lo rico solo existe para los ricos. Pero como lo consumen carentes de necesidad, la experiencia e incorporación se vería reducida al capricho. Es una relación histérica con el alimento, me dice mi amigo O., porque es un deseo sin compromiso, en tanto niega el carácter constitutivo de aquello que se come; no constituye, no altera, no toca. Así, finalmente, en la diferencia infinita habilitada por el reino de la riqueza, todo da lo mismo –que pobreza.
Así las cosas, siempre, ante la riqueza, ante la pobreza, la consigna apunta a sacarse las ganas. En un caso saciarlas, en otro gastarlas. Cuando en realidad podría decirse, en vez de sacarse las ganas, entrenar las ganas, o concretarlas, o muchas otras. Se afinan las ganas, se repiten como modo de la potencia, etcétera. Pero no, lo que se dice es sacarse las ganas, como si las ganas amenazaran la vida; acaso amenazan la vida, lo constituido de la vida, pero expresan el querer vivir (López Petit).
Tambien la consigna-imperativo de conquista tus deseos muestra como se ubica a los deseos en un estado siempre de ausencia, de ajenidad que hay que someter. Se lo ve asimismo en situaciones mas amigables, cuando se insta a alguien a que pida deseos, porque cumple años o pasa debajo de un tren: todos suponemos que lo que le corresponde hacer es pedir cosas, sucesos, es decir, objetivación de deseos, cuando, en realidad, lo que se le pide es que pida deseos, tener deseos. No saciamientos. Enriquecer el hambre, y no acabar con el.
4- Esas cosas las aprendemos desde chicos, y está visto que, para los chicos, y su decir verdad, el hambre es la mentira –¡hambre, mmmm, qué hambre! Hambre tiene el que inventa, el que quiere decir y como no sabe inventa: tiene ganas de dar lo que no tiene. Ese hambre es un exceso; es una cosa que, si bien ya es, para existir, necesita. Es, pero tiene necesidades para existir: porque el hambre es una falta abundante, es la abundancia presentándose como falta; es la necesidad en su naturaleza de abundancia. Quiero ir mas allá de mi existencia actual en el mundo porque ya presiento que es rico, porque siento que algo hay, ahí nomás, y ya me amoldo a su presencia haciendo como si lo tuviera -lo huelo y se me acuchilla el estomago-. Como lo presentido no está, lo prefiguro: invento lo desconocido, pero lo invento porque lo ya conocido toma forma de borde anhelante, lo conocido se hace boca. El hambre es la mentira porque es la necesidad de inventar.
Y sin embargo para los chicos hay cierto régimen de mentira que, en su seriedad, es la forma más alta de verdad: el juego. Recuerdo -los recuerdos se presentan en efecto dominó- como me angustiaba, de chico, la perspectiva de jugar con mis juguetes. Tenía juguetes de muchas clases, era de la clase de nenes rico en juguetes. Pero recuerdo esa angustia, la oferta de juguetes ante mí y una desazón que me alejaba. Porque los juguetes -ahora entiendo-, mas que una invitación al juego, son una veda: “estos son tus juguetes” significa que todo lo demás queda como sustraído de la condicion ludica. Era hambre esa angustia, mas hambre que el que los juguetes pueden saciar, hambre de inventar juegos y zonas de juego, hambre de nunca dar por sabida la riqueza del mundo.