Presentado en la sexta juntada de Ensayos en Vivo
1.
En la isla tenemos una nueva vida, todos nosotros.
La isla es un paradigma de la morfología social actual. La isla como posibilidad radical: hoy un tipo puede vivir sin salir de su casa. Auguran para dentro de un par de años que el 25 por ciento de la PEA mundial trabaje desde su casa; no importa tanto el detalle del acierto profético como lo aceptable de su imagen: lo isleño como tendencia.
Pero a diferencia de La isla, a nosotros no nos separa y une (como simultáneamente separa y une el cemento a los ladrillos) un océano macizo, oscuro e insondable, sino un fluido híper veloz que resulta enceguecedor por su profusión de líneas. Muchas de cuyas corrientes nos tienen como blanco, lo que posibilita, en una paradoja material, que hagamos isla. Estar en contacto con todo habilita el aislamiento.
2.
En efecto Lost no sería lo que es, o sea, Lost no sería una mutación en los regímenes sociales de la inteligencia, de no ser gracias a dos industrias: internet y el delivery.
Tanto la cobertura territorial del delivery como la reunión virtual universal de la red son premisas del acontecimiento Lost. Pero entonces también lo es la industria imantera. Y el libre intercambio de archivos en la red. Sucede que la cadena de causas de la cosas es insondable, y por eso para evitar remontarla, la vedamos con el cartelito de la palabra caos.
Baste por ahora, para entrever la radicalidad de la mutación que Lost efectúa y muestra, señalar que llamamos serie de televisión a lo que entra en nuestras vidas a través del videoclub o del ciberespacio. La televisión ya no está confinada a sí misma.
Porque la televisión también adquiere nueva vida gracias a esta isla: su entorno material, la disposición física humana que produce (la situación televisiva), torna arcaicas las imágenes que teníamos sobre ella.
Y demás está decir que los personajes tienen una nueva vida en la isla. Porque súbitamente, el entorno varía radicalmente, impidéndoles reproducir las imágenes que cada uno tenía de sí mismo en el mundo.
3.
Escuché a muchos cocainómanos sospechar de Lost. Tan irrefrenable es el enganche que, pensándolo desde sus experiencias a mano, le asumen algún efecto colateral pernicioso. Como si fuera un estímulo que esclaviza a quien lo recibe a repetir la operación de consumirlo, modelando su deseo. Adictos a Lost.
Sin embargo, Lost, situación casera si las hay, dista de la insociabilidad de la cocaína. Deja no una resaca sino un sedimento productivo, como mínimo para charlar con amigos.
De todos modos este temor cocainómano vale como síntoma. Síntoma de una vitalidad del producto: se reproduce a sí mismo.
Así, hay distintas generaciones de losteanos. En este momento por ejemplo hay miles de personas pensando cómo harán para, cuando empieza la cuarta temporada, aguantar la espera entre un capítulo y el siguiente.
Lost es una serie que siempre pide más de sí misma –en rigor, no de sí misma, sino de su incesante variabilidad. Es una historia (tan sólo imágenes, sonidos, palabras) cuyo consumo, en vez de generar agotamiento o desgaste, produce siempre la energía que la demanda renovadamente. Lost, a diferencia de su trama, no es un accidente. Lost es causa de sí.
4.
Causa de sí, como dice Spinoza respecto de la sustancia. Pero no quise homenajear a Spinoza sino a la propia serie, que también tiene guiños a filósofos modernos. Eran guiños ocultos hasta que Clarín los señaló (como si el mero gesto fuera aporte alguno). Algunos personajes se llaman como filósofos cuyas obra aluden a la situación en al isla, al estado de naturaleza y de sociedad, a la otredad, al estatuto de las causas, a los modos del entendimiento humano. Ahora bien, en Lost no hay transmisión de la sofisticada cultura que sus hacedores demuestran poseer, no hay panfleto. En todo caso niveles de lectura posibles. Porque el conocimiento no está cargado en la trama sino operando en su génesis; Lost no comunica filosofía sino que está construida con preocupaciones filosóficas.
5.
Pero todavía falta un punto respecto de esta capacidad de enviciar a la gente que tiene Lost. La implicación, la identificación, el hecho de que sintamos físicamente el miedo o el vértigo o el alivio de los personajes, muestra, además de maestría narrativa, aciertos de los productores/guinistas en un diagnóstico de la actualidad socio-ontológica, por así decir, del universo de espectadores.
Todas las emociones, las ideas, las lógicas con que se constituyen las vitalidades en conflicto en esa isla, en tanto nos producen intensidades, hablan de nosotros. Porque los efectos de algo hablan tanto de ese algo como de la superficie en que se producen como efectos. La trama, pues, toca problemas reales para nuestras vidas, problemas que encuentran en esa isla un escenario de existencia, de visibilidad, de puesta en juego.
Estos puntos a los que me refiero podrían llevarnos días de charla. Algunos pueden ser mencionados rápidamente en una lista no del todo caprichosa:
- La problemática enredada del azar, la determinación y la voluntad.
- De la adaptabilidad frente a panoramas variables.
- La toma de decisiones sobre un suelo incierto y móvil (donde es la decisión la que debe decidir los términos del problema sobre el que interviene).
- La gestión de la información como elemento clave en la organización vincular y situacional (tanto entre los personajes como de la serie a nosotros).
- La conectividad como recurso más preciado de todo espacio
- La inexistencia de una altura trascendente que ordene jerarquías de valores.
- El mal como una ilusión que esconde que lo único que hay son diversas perspectivas capturándose. Nadie se piensa como malo.
- El pasado como causa pero también como terreno a constituir desde el presente
- La pluralidad de sentidos desde los que puede realizarse una misma acción cuando los actos colectivos no está insertos en grandes relatos preexistentes y de signo inequívoco, lo que conlleva a
- Inestabilidad (o caducidad) de toda alianza
(¿No es este un punto ineludible, por ejemplo, para pensar el cacerolazo?)
- La técnica como superadora del hombre mediante el dominio de la naturaleza, bajo riesgo de colapso planetario, y la posibilidad de lo sobrenatural.
- Hay incluso personajes que son ideas en sí mismos. Y esto no es un abuso de interpretación, porque dentro de la trama otros personajes arrojan definiciones de estos que digo, observaciones sobre su comportamiento. Personajes: vectores de sentido en la situación/quilombo de la isla, una forma de ver la vida y de operar en sociedad.
- De Benjamin Linus, por ejemplo, líder nato, se dice que es manipulador, que “logra que pienses lo que él quiere: pensás que tenés una idea pero en realidad es su idea”. ¿No asume ese tipo el carácter ineficaz, inconducente, de todo sometimiento que sobrepase en violencia a la llana instalación en el otro del deseo que se quiere que tenga? ¿Y no es esa dominación mediante el placer la operatoria propia del capitalismo contemporáneo?
- Ah, John Locke. La filosofía de la inmanencia. Cómo no va a ser mi personaje favorito el que está del lado de lo que pasó, el enamorado del azar, el que a la fatalidad se monta, el que se acopla a la fuerza de las cosas y acoplarse es a la vez apropiarse. El que está del lado que estamos todos: la isla.
6.
Bueno, efectivamente el tema daba para irse por las ramas. Todos estos eran ejemplos de que la lucidez y el conocimiento en Lost no están dichos: están en acto.
La sofisticación intelectual está en la producción y no ostentada en el producto. ¿Será así como el arte y el pensamiento pueden circular como cultura de masas? Luego, por supuesto, habrá un abanico de recepciones. Aunque decir recepciones evidencia en quien habla fatiga observacional.
Uno supone recepción pero lo que hay es, al menos, una recepción excedida. Hay un plus. ¿Cómo pensamos si no los millones de foros internéticos donde se discuten hipótesis sobre la misteriosa trama? ¿No son acaso gigantescos contenedores de imaginación? ¿Cómo pensamos este ensayo, puta digo? Sobre todo si pensamos que el pensamiento no es un juguete que podemos poner en cualquier lado, sino un modo de engordar lazos ya existentes con el mundo.
7.
Y ese plus nos lleva nuevamente a la nueva vida de la televisión.
Las telenovelas clásicas, no sólo las de la tarde sino también Gasoleros y su cada vez más bellamente berreta prole, enganchaban por darle a la gente lo que quería, porque sucedía siempre lo esperado, por cumplir su dirección obvia, su destino plantado el primer capítulo. Podía al final no haber felicidad ni perdices, tragedia, pero el punto en tensión estaba claro de arranque. En cambio Lost engancha por sorprender, por exceder lo esperable. Incluso formatos ya más veteranos de series de misterio, y pido disculpas a Romero porque pienso en Twin Peaks, tenían un punto a develar, una tapa oscura de misterio. Ese misterio podía repartir sucursales, ir develándose en pasos que renovaban su misteriosidad, pero siempre emanaba, el misterio, de la misma fuente.
Lost ha logrado instaurar el misterio de cuál es el misterio detrás de tantos misterios. Y ha logrado algo más. Lost, que como dijimos (“dijimos” porque leerlo es decirlo por dentro) logró hacer pasar problemas del mundo por su isla imaginaria, y situaciones de su isla imaginaria por millones de vidas en el mundo, Lost, que ha dado un escenario para las emociones, combinó todo esto con un gigantesco manto de sombra rico para especular. ¿Desde cuándo un programa de televisión hace hablar a la gente entre sí? ¿Desde cuándo la televisión puede nutrir la imaginación, la fabricación e interrelación de hipótesis, su discusión en grupo, la dialéctica, es decir las facultades más propiamente humanas? ¿Dónde está la caja boba? Lost está a miles de kilómetros de la civilización de la caja boba, incluso de su crítica. Porque tampoco es que se ha hecho de la televisión un vehículo de cultura, un transmisor de la cultura como cosa; Lost, directamente, produce cultura.
Wednesday, September 12, 2007
Monday, August 27, 2007
Ensayos en Vivo, sexta invitación
Queridos Amigos
Las cosas nunca se hacen en otro lado. ¿O no está toda la intensidad posible en el mundo siempre en el lugar llamado acá? La verdad, compañeros, es un sentimiento maravilloso.
Este jueves hay Ensayos en Vivo. Actos verdaderos: creación, no reacción. Y hacerse cargo.
Así viene:
- Niñez, ¿cobardía de masas? (Alonso “iba a ser versus pero transó con” Lypszic)
- Lost, el acierto ontológico. Murió la caja boba y la literatura no se hace la tonta (licuado de Romero y Valle)
- Plus: dos violas y un saxo de los Galenos del Gólgota cohesionan la trama de la noche.
El archipiélago se hace continente, camaradas; allí la estética es cortesía y hay conversión de tristeza en alegría.
Si quieren venir, por favor no dejen de hacerlo.
Jueves 30
20:30 se regalan bocados y comparte cerveza; tipo 21 arrancan los huevos
CC Pachamama, Psje Argañaraz 22
Gratis. O mejor, traer crédito de escucha.
Las cosas nunca se hacen en otro lado. ¿O no está toda la intensidad posible en el mundo siempre en el lugar llamado acá? La verdad, compañeros, es un sentimiento maravilloso.
Este jueves hay Ensayos en Vivo. Actos verdaderos: creación, no reacción. Y hacerse cargo.
Así viene:
- Niñez, ¿cobardía de masas? (Alonso “iba a ser versus pero transó con” Lypszic)
- Lost, el acierto ontológico. Murió la caja boba y la literatura no se hace la tonta (licuado de Romero y Valle)
- Plus: dos violas y un saxo de los Galenos del Gólgota cohesionan la trama de la noche.
El archipiélago se hace continente, camaradas; allí la estética es cortesía y hay conversión de tristeza en alegría.
Si quieren venir, por favor no dejen de hacerlo.
Jueves 30
20:30 se regalan bocados y comparte cerveza; tipo 21 arrancan los huevos
CC Pachamama, Psje Argañaraz 22
Gratis. O mejor, traer crédito de escucha.
Friday, July 20, 2007
Quinta Juntada: invitación
Por una vigilia a cada momento de nuestra genuinidad. Por un hedonismo que cueste trabajo. Porque el arte es un heroico esfuerzo de la parte más sana del alma. Ensayos en Vivo, quinta Juntada:
Crítica al desierto y distinción de soledades (Diego Sztulwark)
Esclavos del proyecto personal: es necesario pensar el presente (Pablo Hupert)
Ensayos mínimos (Alonso, Gáspari, Lipszyc, Pezzola, Suárez, Valle)
Plus: el acústico de los Galenos del Gólgota. Todo con la presentación del Oscuro Fernando Aíta, poeta prudente si los hay.
Este jueves 19 en el CC Pachamama: Psje Argañaraz 22, e/Israel y Lavalleja (a 150mts de Lavalleja y Córdoba). 20:30 panecillos de regalo, 21:30 los ensayos. La entrada cuesta pero los invitamos a todos. Ensayos en vivo: no trabajamos para la comunidad, intentamos hacerla.
Con cariño,
AjV
Crítica al desierto y distinción de soledades (Diego Sztulwark)
Esclavos del proyecto personal: es necesario pensar el presente (Pablo Hupert)
Ensayos mínimos (Alonso, Gáspari, Lipszyc, Pezzola, Suárez, Valle)
Plus: el acústico de los Galenos del Gólgota. Todo con la presentación del Oscuro Fernando Aíta, poeta prudente si los hay.
Este jueves 19 en el CC Pachamama: Psje Argañaraz 22, e/Israel y Lavalleja (a 150mts de Lavalleja y Córdoba). 20:30 panecillos de regalo, 21:30 los ensayos. La entrada cuesta pero los invitamos a todos. Ensayos en vivo: no trabajamos para la comunidad, intentamos hacerla.
Con cariño,
AjV
Friday, July 13, 2007
Macrismo Estéreo
El mismo amarillo
La belleza tiene nombre: Juan Román Riquelme. Con esa belleza Boca ganó la Libertadores. River, mientras tanto, es el lugar de un episodio futuro: el recital regreso de Soda Estéreo. Recitales, mejor dicho. Cómo no, por qué no, si mal no se llevan y se lo piden todos: el mundo tira para allá. Como cuando el mundo hizo de Soda Stereo el nombre del apellido MTV, o como cuando hizo de Gustavo Cerati un modelo publicitario. El mundo, qué es el mundo, siempre algo distinto, lo que está hecho, lo que hacemos; el mundo es una coartada infinita. El mundo es la empresa ex argentina Quilmes queriendo estratégicamente despegarse del fútbol y, como táctica para lograrlo, empapándose de Cerati; del otro lado de ese encuentro, el mundo es una carrera musical transformándose en el argumento que valoriza la imagen del músico para el mercado publicitario (lo que lo lleva de músico con imagen a modelo del rubro musical). ¿Qué sabor tiene ese encuentro? ¿Orientado por qué fuerzas del mundo, y qué tipo mundo conforma?
Soda Stereo, en sus carteles callejeros, asegura felicidad: un breve texto convoca al recital sobre un fondo amarillo, un fondo que es todo el cartel, porque el cartel es una de esas típicas caras redondas sonrientes yankis. Ese amarillo es igual a otro cartel, tan el mismo amarillo que puestos al lado se confunden: el de los que dicen “Gracias. Pro”.
El mismo amarillo, la misma alegría. Macri es a la política lo que Soda Stéreo al rock: el dominio de las fuerzas bajas del mundo. Los moviliza el mismo motor ontológico.
El eficientismo
¿De qué sabor es el encuentro entre los porteños y Macri. ¿De belleza? ¿Qué vende Macri? ¿Qué de los habitantes de esta ciudad se encuentra con Macri (que también se presenta como imagen, a diferencia de Román que es la sistemática realización de una práctica)?
Macri vende un estilo de vida, escuché decir hace poco a una terapeuta de linaje posmo progresista. El estilo de llegar puntual y olor a desinfectante nuevo en los hospitales. El estilo racionalista que llevó a Boca a la cima del mundo. El eficientismo, eficientismo engalanado de marketing joven. Pero ya en su primer discurso tras la contundente victoria en primera vuelta, mostró más: “Vamos a resolver los problemas de los vecinos (resáltese vecinos), el problema de la inseguridad (¿así en general, inseguridad, se quedan sin laburo los terapeutas?), el problema de los hospitales deficientes, el problema de las casas tomadas...”. El problema que ve son las casas tomadas, no el déficit habitacional: lo ve desde su consolidada casa. Allí revela su perspectiva; eso también vende Macri, una toma de partido. Lejos del tercer lugar neutral entre los actores sociales que el Estado teoriza sobre sí mismo, Macri propone un lugar parcial desde donde ver lo que sucede en el espacio público.
Éxito o criterios
Lo que llega a ser más peligroso son las mayorías. Hoy constituye mayoría el argumento de que Macri va a hacer cosas. La ciudad para él es lo que era Boca en el 96: un árbol medio podrido que, si optimiza su funcionamiento, en cuatro u ocho años le dará frutos para mostrar y reclamar así ir el premio más gordo, el bosque todo. Le conviene, ergo, que su gestión dé resultados tangibles y, como Soda Estéreo, felicidad a la gente. En cambio la gestión Filmus, desde la conveniencia del Gobierno Nacional, probablemente se ocupe más de “fortalecer la organización política del Frente Para al Victoria” que de darle a los porteños lo que quieren. Total Kirchner ya tiene y tendrá también frutos de otros lados.
Un viejo militante izquierdista decía hace poco: “No lo voto por principios, pero que va a hacer cosas, va a hacer cosas”. Por principios: el progresismo ha extraviado la dimensión de los resultados. No dejó en ese campo ni un peón. La eficiencia es de derecha. Por eso, como dice Alejandro Rozitchner (intelectual no se diría orgánico, sino mediático, del Pro), “Macri es el tabú del progresismo porteño”.
Macri va a hacer cosas, muchas más que las que hubiera hecho Filmus: demos eso por sentado. Ahora bien, ¿cómo las hará? ¿Con qué criterios? El eficientismo se presenta como la pura gestión racional de la cosa pública. Lo cual implica olvidar la posibilidad del conflicto, el cruce de intereses, etcétera. ¿Desde la emoción de quién decidirá en los momentos de duda? La ciudad va a cambiar más en manos de Macri que lo que hubiera cambiado en otras.
Temo. Porque por algo aparenta suponer inexistente el constante choque de poderes y resistencias en la marea social. Marea en la cual casi todas las cosas parecen haber salido mal en los últimos, ¿cuánto, cincuenta años?, marea de donde Macri emerge, legitimado por el éxito social de la clase empresaria, incluso aunque hijo de lo más antisocial de dicha clase. Que el Estado ya no existe, che, y Mauricio llevó a Boca del infierno al cielo.
Valores intangibles
Boca, en efecto, cambió mucho con Macri. Bastante súbitamente, ir al baño en la Bombonera perdió su carácter aventurero. La cancha se volvió un espacio previsible. Se recogió la tradición estadounidense de las porristas. Ganamos todo, aunque sufriendo cuando nuestros hombres más hermosos -Riquelme, Tévez, Bianchi- se quejaran por maltratos de Mauricio. Boca pasó de ser el paradigma de club popular de deporte folcórico a una exitosa marca internacional. Instituyó un sello oficial para los productos y persiguió todo objeto azul y oro no oficial: atacó el surgimiento inmanente de esos colores. Ganamos todo, hizo muchas cosas, pero con qué criterio, con qué idea de Boca. Lo dijo, repetidas veces, convencidísimo, y no lo hizo porque no pudo: Macri quería abandonar la Bombonera y que Boca y River compartieran un moderno estadio único.
La alegría por los éxitos de Boca se ensombrece por la alteración que su ser sufrió en el proceso. ¿O acaso lo que lo hace a uno ser hincha de su equipo son los títulos?
Ese deseo macrista, esa forma de ver a Boca, al fútbol, revela el sentido desde el que piensa sus actos, revela su escala de prioridades en la concepción del encuentro social. En el eficientismo, la lógica de la gestión se impone por sobre el valor inmanente de lo gestionado, por sobre la belleza intrínseca de las cosas, que es la que nos hace amarlas.
Estado del cuerpo colectivo
Temo. Porque Boca tiene mucho más poder de resistencia que Buenos Aires (y temo por los porristas callejeros que endulzan el aire urbano). ¿Cuál será el “estadio único” en la gestión de la ciudad, qué mejoramiento horroroso? ¿Encerrar las villas con murallas? Eso pondría a la ciudad a la moda mundial. Macri sabe que no sólo cayó el muro, sino que cayó el mundo emergido de dicha caída, y ahora los muros son modernos; Macri sabe cuál es el pasado, por eso supo que decir que los noventas son pasado ya es el pasado y resultó indemne a esa crítica.
Insisto, desde un temor que siento en el cuerpo: ¿Cuál es la lógica de sentido o de sinsentido que deriva en el macrismo? Deriva, digo, porque ya existía: el progresismo venía realizando tareas de derechas, como la prohibición a vender alcohol en los kioscos, que limpió las esquinas de grupos de amigos, o como el enrejamiento de las plazas, donde ya no se puede entrar de noche. La tendencia restrictiva en el espacio público fue, en esta elección, nada más que blanqueada. Los ánimos colectivos asumieron su presente orientación derechista. ¿Qué se dice al decir “derechista”? Si en los noventa la sociedad sintió (“la sociedad sintió” como gigantesco cúmulo de sentires interactuantes) que el Estado por ineficiente debía retirarse de grandes áreas de la vida social y crecer la gestión privada, hoy se decide que incluso aquello que queda de Estado debe ser gestionado desde la perspectiva privada. La sociedad está encontrada con sus impotencias.
La belleza tiene nombre: Juan Román Riquelme. Con esa belleza Boca ganó la Libertadores. River, mientras tanto, es el lugar de un episodio futuro: el recital regreso de Soda Estéreo. Recitales, mejor dicho. Cómo no, por qué no, si mal no se llevan y se lo piden todos: el mundo tira para allá. Como cuando el mundo hizo de Soda Stereo el nombre del apellido MTV, o como cuando hizo de Gustavo Cerati un modelo publicitario. El mundo, qué es el mundo, siempre algo distinto, lo que está hecho, lo que hacemos; el mundo es una coartada infinita. El mundo es la empresa ex argentina Quilmes queriendo estratégicamente despegarse del fútbol y, como táctica para lograrlo, empapándose de Cerati; del otro lado de ese encuentro, el mundo es una carrera musical transformándose en el argumento que valoriza la imagen del músico para el mercado publicitario (lo que lo lleva de músico con imagen a modelo del rubro musical). ¿Qué sabor tiene ese encuentro? ¿Orientado por qué fuerzas del mundo, y qué tipo mundo conforma?
Soda Stereo, en sus carteles callejeros, asegura felicidad: un breve texto convoca al recital sobre un fondo amarillo, un fondo que es todo el cartel, porque el cartel es una de esas típicas caras redondas sonrientes yankis. Ese amarillo es igual a otro cartel, tan el mismo amarillo que puestos al lado se confunden: el de los que dicen “Gracias. Pro”.
El mismo amarillo, la misma alegría. Macri es a la política lo que Soda Stéreo al rock: el dominio de las fuerzas bajas del mundo. Los moviliza el mismo motor ontológico.
El eficientismo
¿De qué sabor es el encuentro entre los porteños y Macri. ¿De belleza? ¿Qué vende Macri? ¿Qué de los habitantes de esta ciudad se encuentra con Macri (que también se presenta como imagen, a diferencia de Román que es la sistemática realización de una práctica)?
Macri vende un estilo de vida, escuché decir hace poco a una terapeuta de linaje posmo progresista. El estilo de llegar puntual y olor a desinfectante nuevo en los hospitales. El estilo racionalista que llevó a Boca a la cima del mundo. El eficientismo, eficientismo engalanado de marketing joven. Pero ya en su primer discurso tras la contundente victoria en primera vuelta, mostró más: “Vamos a resolver los problemas de los vecinos (resáltese vecinos), el problema de la inseguridad (¿así en general, inseguridad, se quedan sin laburo los terapeutas?), el problema de los hospitales deficientes, el problema de las casas tomadas...”. El problema que ve son las casas tomadas, no el déficit habitacional: lo ve desde su consolidada casa. Allí revela su perspectiva; eso también vende Macri, una toma de partido. Lejos del tercer lugar neutral entre los actores sociales que el Estado teoriza sobre sí mismo, Macri propone un lugar parcial desde donde ver lo que sucede en el espacio público.
Éxito o criterios
Lo que llega a ser más peligroso son las mayorías. Hoy constituye mayoría el argumento de que Macri va a hacer cosas. La ciudad para él es lo que era Boca en el 96: un árbol medio podrido que, si optimiza su funcionamiento, en cuatro u ocho años le dará frutos para mostrar y reclamar así ir el premio más gordo, el bosque todo. Le conviene, ergo, que su gestión dé resultados tangibles y, como Soda Estéreo, felicidad a la gente. En cambio la gestión Filmus, desde la conveniencia del Gobierno Nacional, probablemente se ocupe más de “fortalecer la organización política del Frente Para al Victoria” que de darle a los porteños lo que quieren. Total Kirchner ya tiene y tendrá también frutos de otros lados.
Un viejo militante izquierdista decía hace poco: “No lo voto por principios, pero que va a hacer cosas, va a hacer cosas”. Por principios: el progresismo ha extraviado la dimensión de los resultados. No dejó en ese campo ni un peón. La eficiencia es de derecha. Por eso, como dice Alejandro Rozitchner (intelectual no se diría orgánico, sino mediático, del Pro), “Macri es el tabú del progresismo porteño”.
Macri va a hacer cosas, muchas más que las que hubiera hecho Filmus: demos eso por sentado. Ahora bien, ¿cómo las hará? ¿Con qué criterios? El eficientismo se presenta como la pura gestión racional de la cosa pública. Lo cual implica olvidar la posibilidad del conflicto, el cruce de intereses, etcétera. ¿Desde la emoción de quién decidirá en los momentos de duda? La ciudad va a cambiar más en manos de Macri que lo que hubiera cambiado en otras.
Temo. Porque por algo aparenta suponer inexistente el constante choque de poderes y resistencias en la marea social. Marea en la cual casi todas las cosas parecen haber salido mal en los últimos, ¿cuánto, cincuenta años?, marea de donde Macri emerge, legitimado por el éxito social de la clase empresaria, incluso aunque hijo de lo más antisocial de dicha clase. Que el Estado ya no existe, che, y Mauricio llevó a Boca del infierno al cielo.
Valores intangibles
Boca, en efecto, cambió mucho con Macri. Bastante súbitamente, ir al baño en la Bombonera perdió su carácter aventurero. La cancha se volvió un espacio previsible. Se recogió la tradición estadounidense de las porristas. Ganamos todo, aunque sufriendo cuando nuestros hombres más hermosos -Riquelme, Tévez, Bianchi- se quejaran por maltratos de Mauricio. Boca pasó de ser el paradigma de club popular de deporte folcórico a una exitosa marca internacional. Instituyó un sello oficial para los productos y persiguió todo objeto azul y oro no oficial: atacó el surgimiento inmanente de esos colores. Ganamos todo, hizo muchas cosas, pero con qué criterio, con qué idea de Boca. Lo dijo, repetidas veces, convencidísimo, y no lo hizo porque no pudo: Macri quería abandonar la Bombonera y que Boca y River compartieran un moderno estadio único.
La alegría por los éxitos de Boca se ensombrece por la alteración que su ser sufrió en el proceso. ¿O acaso lo que lo hace a uno ser hincha de su equipo son los títulos?
Ese deseo macrista, esa forma de ver a Boca, al fútbol, revela el sentido desde el que piensa sus actos, revela su escala de prioridades en la concepción del encuentro social. En el eficientismo, la lógica de la gestión se impone por sobre el valor inmanente de lo gestionado, por sobre la belleza intrínseca de las cosas, que es la que nos hace amarlas.
Estado del cuerpo colectivo
Temo. Porque Boca tiene mucho más poder de resistencia que Buenos Aires (y temo por los porristas callejeros que endulzan el aire urbano). ¿Cuál será el “estadio único” en la gestión de la ciudad, qué mejoramiento horroroso? ¿Encerrar las villas con murallas? Eso pondría a la ciudad a la moda mundial. Macri sabe que no sólo cayó el muro, sino que cayó el mundo emergido de dicha caída, y ahora los muros son modernos; Macri sabe cuál es el pasado, por eso supo que decir que los noventas son pasado ya es el pasado y resultó indemne a esa crítica.
Insisto, desde un temor que siento en el cuerpo: ¿Cuál es la lógica de sentido o de sinsentido que deriva en el macrismo? Deriva, digo, porque ya existía: el progresismo venía realizando tareas de derechas, como la prohibición a vender alcohol en los kioscos, que limpió las esquinas de grupos de amigos, o como el enrejamiento de las plazas, donde ya no se puede entrar de noche. La tendencia restrictiva en el espacio público fue, en esta elección, nada más que blanqueada. Los ánimos colectivos asumieron su presente orientación derechista. ¿Qué se dice al decir “derechista”? Si en los noventa la sociedad sintió (“la sociedad sintió” como gigantesco cúmulo de sentires interactuantes) que el Estado por ineficiente debía retirarse de grandes áreas de la vida social y crecer la gestión privada, hoy se decide que incluso aquello que queda de Estado debe ser gestionado desde la perspectiva privada. La sociedad está encontrada con sus impotencias.
Tuesday, May 29, 2007
Quarta Juntada de Ensayos en Vivo
El punto de partida, compañeros, es un punto sensible. Todos estamos atravesados por algo mejor que nosotros; perseguir esa luz es el ensayo y lo que le da sentido es el encuentro.
Humilde y ambiciosamente, este jueves habrá:
Microensayo sobre amigos y enemigos del hombre, la lógica de las plagas y la soledad contemporánea. (Valle)
Dossier o ensayo colectivo sobre el cannabis: nadie lo pensará por nosotros. (Gáspari, Pezzola, Suárez, Valle, Aíta, Alonso)
Plus: El teatro absurdo de Nacho Madrid
Jueves 31 de Mayo, 20:30 bocados, 21:30 palabras (poquita impuntualidad).
CC Pachamama, Psje Argañaraz 22 (e/ Israel y Lavalleja, a 150 mts de Lavalleja y Córdoba). La entrada es gratis y la cerveza cuesta menos de lo que vale.
Este es un año de elecciones; desperdiciemos la vida con amor.
Humilde y ambiciosamente, este jueves habrá:
Microensayo sobre amigos y enemigos del hombre, la lógica de las plagas y la soledad contemporánea. (Valle)
Dossier o ensayo colectivo sobre el cannabis: nadie lo pensará por nosotros. (Gáspari, Pezzola, Suárez, Valle, Aíta, Alonso)
Plus: El teatro absurdo de Nacho Madrid
Jueves 31 de Mayo, 20:30 bocados, 21:30 palabras (poquita impuntualidad).
CC Pachamama, Psje Argañaraz 22 (e/ Israel y Lavalleja, a 150 mts de Lavalleja y Córdoba). La entrada es gratis y la cerveza cuesta menos de lo que vale.
Este es un año de elecciones; desperdiciemos la vida con amor.
Sunday, April 22, 2007
Invitación
La virtud es alegría, compañeros. También lo es la cerveza, y el querer.
Tercera juntada de ensayos en vivo.
Ensayos porque siempre sin certezas saltamos y en el Pachamama un rato volamos.
Juntada porque nosotros es el nombre de la fiesta.
En vivo porque el pensamiento está en el cuerpo mucho más que en ningún corpus.
Aíta Fernando practicará pedagogía organizacional
Pezzola Andrés hará de los setenta hamburguesas y de los noventa empanadas
Suárez Patricio Diego distinguirá dos absurdos, en serio
Levín Federico descubrirá el enorme sentido que anida en los huevos de codorniz
Valle Agustín Jerónimo plantará las bases del ciclismo como pensamiento urbano
Jueves 26, 20:30 en el CC Pachamama, Pje. Argañaraz entre Israel y Lavalleja (a 10 mts de Pringles y a 150 de Córdoba y Lavalleja). Sin plata de por medio.
Que se entere todo potencial interesado. Por favor, difúndase: no sabemos cuánto vamos a aguantar.
Tercera juntada de ensayos en vivo.
Ensayos porque siempre sin certezas saltamos y en el Pachamama un rato volamos.
Juntada porque nosotros es el nombre de la fiesta.
En vivo porque el pensamiento está en el cuerpo mucho más que en ningún corpus.
Aíta Fernando practicará pedagogía organizacional
Pezzola Andrés hará de los setenta hamburguesas y de los noventa empanadas
Suárez Patricio Diego distinguirá dos absurdos, en serio
Levín Federico descubrirá el enorme sentido que anida en los huevos de codorniz
Valle Agustín Jerónimo plantará las bases del ciclismo como pensamiento urbano
Jueves 26, 20:30 en el CC Pachamama, Pje. Argañaraz entre Israel y Lavalleja (a 10 mts de Pringles y a 150 de Córdoba y Lavalleja). Sin plata de por medio.
Que se entere todo potencial interesado. Por favor, difúndase: no sabemos cuánto vamos a aguantar.
Tuesday, April 17, 2007
Había tres cosas
1.
La borrachera extrema como la reunión, en un brevísimo plazo, del mayor jolgorio y de un malestar tan hondo que no deja salir; y la resaca como el desafío filosófico de encarar la nada (después de tamaña intensidad todo es nada) con recursos mínimos -hay que embocar el tiro para que el mundo, arrasado, esté a nuestros pies de sentido.
La borrachera extrema como la reunión, en un brevísimo plazo, del mayor jolgorio y de un malestar tan hondo que no deja salir; y la resaca como el desafío filosófico de encarar la nada (después de tamaña intensidad todo es nada) con recursos mínimos -hay que embocar el tiro para que el mundo, arrasado, esté a nuestros pies de sentido.
2.
Los vidrios están sucios; la mugre se nota más cuando hace visible algo transparente que cuando oscurece el color de algo coloro (protagonista en vez de condimento).
La mugre en el vidrio delata la forma de la multitud de gotas que allí hubo; en su momento, el polvo se pegó al agua y la sobrevivió. Arqueología de la lluvia veo, en vez de afuera.
Con papel de diario (con diario) hago el movimiento de limpieza, Señor Miyagui. Sabido es que la suciedad nunca desaparece, sino que se traslada; limpiar es ensuciar otra cosa, y la higiene es la correcta ubicación de la mugre.
Las huellas redonditas desaparecen, suplantándolas ahora rayones que lo que atestiguan es mi movimiento danielsanístico. No sé si está limpio, pero está limpiado. El polvo es el mismo pero su organización la dio el humano.
La mugre en el vidrio delata la forma de la multitud de gotas que allí hubo; en su momento, el polvo se pegó al agua y la sobrevivió. Arqueología de la lluvia veo, en vez de afuera.
Con papel de diario (con diario) hago el movimiento de limpieza, Señor Miyagui. Sabido es que la suciedad nunca desaparece, sino que se traslada; limpiar es ensuciar otra cosa, y la higiene es la correcta ubicación de la mugre.
Las huellas redonditas desaparecen, suplantándolas ahora rayones que lo que atestiguan es mi movimiento danielsanístico. No sé si está limpio, pero está limpiado. El polvo es el mismo pero su organización la dio el humano.
3.
Lo jodido de la neura es que el trabajo para desactivar la tensión es muy estresante. Agotado de relajarse queda uno.
Wednesday, March 28, 2007
La dicha de la cara
Otra de las virtudes de andar en bici es la cara de orto propia del ciclista. Ceño fruncido, ojos esforzadamente entrecerrados, cara no tan de orto como de dificultad, de clima adverso. Es que el aire viene cargado, de humo, de las diferentes basuras y múltiples desprendimientos de los árboles que son violentados hacia uno por el viento, provocando la patente cara.
"Las cosas que se sienten por estar andando en bici": La bici es llave que abre un campo sensorial. Dichas cosas –¿fenomenología ciclística?- son mucho más variadas que las que el ciclista se pierde por no andar en auto, y más ricas, porque vienen indeterminadas, no anticipadas por un botón luminoso que las define y las regula a piacere.
Esa cara de andar en bici es la cara del roce con lo real; si la dicha no se nota es simplemente porque no siempre es una cosa alegre.
"Las cosas que se sienten por estar andando en bici": La bici es llave que abre un campo sensorial. Dichas cosas –¿fenomenología ciclística?- son mucho más variadas que las que el ciclista se pierde por no andar en auto, y más ricas, porque vienen indeterminadas, no anticipadas por un botón luminoso que las define y las regula a piacere.
Esa cara de andar en bici es la cara del roce con lo real; si la dicha no se nota es simplemente porque no siempre es una cosa alegre.
Tuesday, March 20, 2007
Rial dice Rial
Rial dice: voy a entrar a la casa. Rial, por cierto, para cumplir con la digresión de rigor que corresponde a toda segunda frase, encarna también una oscura destreza televisiva, la de hacer convivir la estupidez extrema con una aguda inteligencia.
Rial dice: “Gran Hermano, ¿puedo entrar a la casa? Voy a entrar a la casa”. Pero a diferencia de lo que el televidente de a pie pensaría inevitablemente, Rial no entra a la casa por una puerta, no: entra a través de un televisor. Los “chicos” en un living se disponen alrededor del aparato, donde aparece la imagen de Rial con sonido y todo. También él existe en tanto está en la pantalla.
Esa irrupción de Rial, o mejor, ese modo de la presencia, iguala a los recluidos en la casa con nosotros, la gente: ambos somos visitados televisivamente. En ese sentido cuando dice “voy a entrar” no pifia, porque ese es su modo de ser, el televisivo. No es que va a entrar una imagen de él, porque eso es él; la distinción supondría un refugio subjetivo genuino encarnado en el cuerpo. Pero Rial ha fabricado a Rial.
Rial incluso ve ese desdoble: cuando habla con “los chicos” puede ver el televisor que ellos ven donde está su imagen, Rial. En toda la escena, la palabra “Rial” designa a eso: la imagen de Rial. ¿Por qué no otorgarle su legítima propiedad de la primera persona? Lo que tiene poder verbal de “yo” de Rial es eso que entra a “la” casa y a las casas en un televisor. Inmolándose en su imagen, Jorge Rial cumple con los requisitos del lugar que ocupa.
[Párrafo dudoso: "Los chicos están en una especie de bisagra donde algo todo lo que de ellos se había constituido en relaciones interpersonales, de relaciones con otros, sirve ahora de carreta indispensable hacia el régimen que los hará existir, y los sostendrá, en una relación de mismidad, de elemento inerte dispuesto a la mirada, es decir, de existencia en desrelación. Esos bombones que creen que arman un gran cacao, han ganado reputación pero son muñecos vudú de esta sociedad-especáculo. Anhelan el momento de adhesión (literalmente adhesión: pasan a la bidimensionalidad) a esa faz de ellos que logre circular como imagen, sostenida en las miradas que congrega".]
Rial dice: “Gran Hermano, ¿puedo entrar a la casa? Voy a entrar a la casa”. Pero a diferencia de lo que el televidente de a pie pensaría inevitablemente, Rial no entra a la casa por una puerta, no: entra a través de un televisor. Los “chicos” en un living se disponen alrededor del aparato, donde aparece la imagen de Rial con sonido y todo. También él existe en tanto está en la pantalla.
Esa irrupción de Rial, o mejor, ese modo de la presencia, iguala a los recluidos en la casa con nosotros, la gente: ambos somos visitados televisivamente. En ese sentido cuando dice “voy a entrar” no pifia, porque ese es su modo de ser, el televisivo. No es que va a entrar una imagen de él, porque eso es él; la distinción supondría un refugio subjetivo genuino encarnado en el cuerpo. Pero Rial ha fabricado a Rial.
Rial incluso ve ese desdoble: cuando habla con “los chicos” puede ver el televisor que ellos ven donde está su imagen, Rial. En toda la escena, la palabra “Rial” designa a eso: la imagen de Rial. ¿Por qué no otorgarle su legítima propiedad de la primera persona? Lo que tiene poder verbal de “yo” de Rial es eso que entra a “la” casa y a las casas en un televisor. Inmolándose en su imagen, Jorge Rial cumple con los requisitos del lugar que ocupa.
[Párrafo dudoso: "Los chicos están en una especie de bisagra donde algo todo lo que de ellos se había constituido en relaciones interpersonales, de relaciones con otros, sirve ahora de carreta indispensable hacia el régimen que los hará existir, y los sostendrá, en una relación de mismidad, de elemento inerte dispuesto a la mirada, es decir, de existencia en desrelación. Esos bombones que creen que arman un gran cacao, han ganado reputación pero son muñecos vudú de esta sociedad-especáculo. Anhelan el momento de adhesión (literalmente adhesión: pasan a la bidimensionalidad) a esa faz de ellos que logre circular como imagen, sostenida en las miradas que congrega".]
Wednesday, March 07, 2007
Ensayos en vivo
Queridos amigos: la franela no es como la gamuza.
Y el jueves ocho hacemos ensayos en vivo nuevamente. Rara expresión, "de nuevo": designa la repetición reconociendo cuánto ciertas regularidades están condenadas a la novedad.
Esta vez,
Fernando Aíta advertirá sobre la evolución de las prácticas ortivas desde la crisis económica.
Sebastián Alonso necesita escudriñar los discursos mediático-mercantiles destinos a los padres flamantes.
Andrés Pezzola ensayará una relación entre la mediósfera, lo percibible y el sentido común.
Yo recordaré a un enano genial para pensar la modelización del rock.
No perdiendo nunca la pasión, porque la pasión es el único vínculo que tenemos con la verdad.
Jueves 8, 20:30, en el Pachamama: Psje Argañaraz 22, e/ Lavalleja e Israel (a 150 mts de Lavalleja y Córdoba).
Ensayos en vivo: ésta es la primera vez que sucede por segunda vez.
Cariños,
Agustín
PD: para quienes no recibieron la invitación a la primera (y repentinísima) juntada:
La idea es agregarle nuestra virtud específica al hecho ya virtuoso de juntarse a tomar una cerveza. Irán rotando quienes lleven ideas que vienen pensando, escribiendo, para compartirlas Compartirlas: salir del fragmento y presentarlas con la emotividad que las genera y la forma que propongan. Que haya público y que cada uno del público pueda devenir en interlocutor, si algo arma conversación, y también exponedor, si el espacio le dispara ganas de afinar sus ideas y compartirlas.
Ensayos en vivo. Ganamos seguro
Y el jueves ocho hacemos ensayos en vivo nuevamente. Rara expresión, "de nuevo": designa la repetición reconociendo cuánto ciertas regularidades están condenadas a la novedad.
Esta vez,
Fernando Aíta advertirá sobre la evolución de las prácticas ortivas desde la crisis económica.
Sebastián Alonso necesita escudriñar los discursos mediático-mercantiles destinos a los padres flamantes.
Andrés Pezzola ensayará una relación entre la mediósfera, lo percibible y el sentido común.
Yo recordaré a un enano genial para pensar la modelización del rock.
No perdiendo nunca la pasión, porque la pasión es el único vínculo que tenemos con la verdad.
Jueves 8, 20:30, en el Pachamama: Psje Argañaraz 22, e/ Lavalleja e Israel (a 150 mts de Lavalleja y Córdoba).
Ensayos en vivo: ésta es la primera vez que sucede por segunda vez.
Cariños,
Agustín
PD: para quienes no recibieron la invitación a la primera (y repentinísima) juntada:
La idea es agregarle nuestra virtud específica al hecho ya virtuoso de juntarse a tomar una cerveza. Irán rotando quienes lleven ideas que vienen pensando, escribiendo, para compartirlas Compartirlas: salir del fragmento y presentarlas con la emotividad que las genera y la forma que propongan. Que haya público y que cada uno del público pueda devenir en interlocutor, si algo arma conversación, y también exponedor, si el espacio le dispara ganas de afinar sus ideas y compartirlas.
Ensayos en vivo. Ganamos seguro
Thursday, February 22, 2007
Los puntos
El agua me llega al ombligo y veo mis pies en detalle. También el fondo, manto arenoso ondulado (como un techo de zinc cuyas lomas y canaletas zigzaguean relajadas por el trópico). Distintas piedritas y pedazos de caracol se mueven en el lecho, delatando las corrientes.
Entre la superficie y el suelo marino hay una profusión de puntos brillantes. ¿Será sal esta miríada de puntos que parecen brillantina o purpurina plateada; serán pedacitos de caracol triturado en vías de hacerse arena? Es como una gigantesca red tridimensional de puntos muy cercanos entre sí, sumergida en la gran masa líquida que aplasta la costa. La red danza siguiendo las oleadas: su destino, el de cada punto, es solidario con el del agua que la contiene.
Son sólidos los puntos, eso seguro. En rigor, forman parte de la densidad del mar tomado como cuerpo. Las fuerzas que presionan el mar (el peso del aire, la dureza del suelo, los movimientos de sus habitantes permanentes y los visitantes, etcétera), encuentran una resistencia que incluye esa red de puntos misteriosos. Por eso, siguiendo en rigor, suplantar “el mar” por “el agua” incurre en empobrecimiento, reducción, pérdida, discriminación, ceguera, desidia, irresponsabilidad.
El brillo de estos puntos (se diría que iluminan) es el mismo brillo, apenas más lejano de la fuente de origen, que el molesto reflejo del sol en la superficie. Y tan chiquitos son estos puntos que la potencia de su propio brillo los oculta.
Entre la superficie y el suelo marino hay una profusión de puntos brillantes. ¿Será sal esta miríada de puntos que parecen brillantina o purpurina plateada; serán pedacitos de caracol triturado en vías de hacerse arena? Es como una gigantesca red tridimensional de puntos muy cercanos entre sí, sumergida en la gran masa líquida que aplasta la costa. La red danza siguiendo las oleadas: su destino, el de cada punto, es solidario con el del agua que la contiene.
Son sólidos los puntos, eso seguro. En rigor, forman parte de la densidad del mar tomado como cuerpo. Las fuerzas que presionan el mar (el peso del aire, la dureza del suelo, los movimientos de sus habitantes permanentes y los visitantes, etcétera), encuentran una resistencia que incluye esa red de puntos misteriosos. Por eso, siguiendo en rigor, suplantar “el mar” por “el agua” incurre en empobrecimiento, reducción, pérdida, discriminación, ceguera, desidia, irresponsabilidad.
El brillo de estos puntos (se diría que iluminan) es el mismo brillo, apenas más lejano de la fuente de origen, que el molesto reflejo del sol en la superficie. Y tan chiquitos son estos puntos que la potencia de su propio brillo los oculta.
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